David Copperfield, huérfano de padre, vive una breve infancia feliz con su madre; pero luego ésta se casa en segundas nupcias con el señor Murdstone, un hombre cruel que no tarda en llevarla a la tumba. Privado de todo afecto, David sufre la experiencia de la escuela del tiránico maestro Creakle, siempre dispuesto a recurrir al azote. Entre sus compañeros, hace amistad con Traddles y siente una admiración sin límites hacia el fascinante Steerforth.
Su padrastro le impone un trabajo degradante en el almacén de Murdstone & Grinby de Londres, donde David vive en la miseria y en la desolación. Su único consuelo lo constituyen el señor Micawber, un infortunado viajante de comercio, y su familia. Sumido en la desesperación, David huye a pie a Dover, donde una pariente chiflada, su tía Betsy, acepta ocuparse de él. La primera preocupación de la anciana es atender a su educación, enviándolo para ello a Canterbury, a casa de su abogado Wickfíeld, padre de Agnes, una dulce y bondadosa jovencita.
David hace prácticas en el bufete de Splenlow y Jorkins. Vuelve a encontrar a Steerforth, su mito de la adolescencia, que se mostrará desleal y amoral antes de desaparecer trágicamente. Convertido en cronista parlamentario, David se une a la amable e infantil Dora Splenlow. La fama literaria le sonríe también; pero al cabo de unos pocos años de matrimonio Dora muere.
Aunque afligido, ahora que está solo, David vuelve hacia Agnes, descubriendo finalmente sus virtudes. Wickfield, mientras tanto, está a punto de ser arruinado por Uriah Heep, su administrador, quien aspira a la mano de Agnes. Desenmascaradas con la ayuda de Micawber y de Traddles (el compañero de escuela convertido en abogado) las maquinaciones del escurridizo Heep, David se casa con Agnes.

