Curso de Derecho Internacional, Dionisio Anzilotti

[Corso di diritto internazionale]. Obra de Dionisio Anzilotti (n. 1867), de la que sola­mente se publicó el primer volumen («In­troducción y teorías generales») en la edi­ción definitiva de 1927.

El fundamento del derecho internacional, según el autor, no debe buscarse en un orden extrajurídico, como un estado natural, una norma ética, etc., sino en lo íntimo del propio derecho positivo. El sistema del derecho internacio­nal reposa sobre dos elementos: «fuerzas di­rigentes» (opinión pública, propaganda, etc.) y «normas de conducta». La fuerza obliga­toria de tales normas no se puede basar ni en la autodelimitación del Estado, ni en la voluntad colectiva de los Estados; son és­tos elementos de necesidades aleatorias y que plantean problemas no «resolubles en el terreno del puro empirismo». Conviene recurrir a una «norma» que, si bien forma parte del orden positivo, tenga el valor de un principio metaempírico y que domine sobre todas las demás normas. Tal norma es la que expresa en el precepto: «pacta sunt servanda». Sobré las relaciones entre el derecho internacional y el derecho in­terno, el autor afirma la autonomía y la separación de los dos órdenes, en cuanto la superioridad del derecho internacional con­siste únicamente en un límite «jurídico» se­ñalado a la potestad del Estado. La teoría de Anzilotti sobre el fundamento del dere­cho internacional es hoy una de las más acreditadas, aunque no exenta de contra­dicciones.

En el desarrollo del pensamiento jurídico moderno, se le concede particular importancia, ya que aun cuando el autor desea mantenerse en el ámbito del derecho positivo, siente la necesidad de preconizar un principio indemostrable «metaempírico» para justificar la misma positividad. Ello implica necesariamente un estado de insa­tisfacción respecto a la positividad pura, y la exigencia de un principio ideal que, manteniéndose en la esfera del derecho, consti­tuya una base no empírica, es decir, no po­sitiva, del mismo. Este problema — general de todo el derecho — se presenta con mayor crudeza y realidad en el derecho interna­cional, donde la carencia de un poder ins­tituido hace más sensible la fragilidad del elemento coactivo del derecho, y plantea con mayor urgencia el problema relativo a la metodología de un criterio que no sea el de la simple materialidad de la norma.

A. Repací