Curso de Conferencias sobre la Filosofia de la Naturaleza, Thomas Young

[Lectures on Natural Philosophy]. Obra de Thomas Young (1733-1829). Consta de 91 con­ferencias dadas por el físico inglés duran­te dos años, a partir de su nombramiento como profesor de física de la Royal Institution (1801). La obra se publicó en Lon­dres en 1807, en dos gruesos volúmenes, y tiene singular importancia como exposición orgánica y completa de los nuevos puntos de vista del autor.

Partiendo de una memo­ria científica de 1793, esclarece un proble­ma que hasta entonces había resultado insoluble para muchos científicos, desde Kepler a Descartes, Fontenelle, etc.: cómo es posible que la visión de los objetos resulte clara aun a diferentes distancias. Young en­contró que el cristalino está dotado de músculos gracias a los cuales puede variar su curvatura, haciéndolo más o menos convergente según que la visión se refiera a objetos más o menos lejanos. En otra con­ferencia, se ocupó de la hipótesis — desarro­llada después por Helmholtz — según la cual, la percepción de los colores depende de la presencia de tres tipos diversos de fibras en la retina: un tipo sensible al rojo y los otros respectivamente sensibles al ver­de y al violeta. Pero los pasajes más céle­bres son aquellos en que Young toma de nuevo — de modo decisivo para la historia de la Física — la teoría ondulatoria de la luz, emitida ya (siglo XVII) por el holan­dés C. Hugens. En esta teoría — desarrolla­da pocos años después en toda su amplitud por el francés A. Fresnel — el autor da el paso fundamental introduciendo el concep­to de interferencia: si llegan juntos al ojo dos trenes de ondas luminosas cuya dife­rencia de camino es de media longitud de onda, el ojo no percibe la luz, porque las dos acciones se neutralizan (se tiene interferencia si las luces son del mismo color e iguales en intensidad; si las intensi­dades son diferentes, entonces la interfe­rencia se manifiesta como disminución de luz: la menos intensa, se «sustrae» de la más intensa).

Si se opera con luz polícro­ma (como es la luz natural, mezcla de luces de diversos colores), la interferencia se manifiesta bajo la forma de brillantes coloraciones: de este modo llegó finalmente Young a explicar las vivas iridiscencias presentadas por las láminas sutiles (burbu­jas de jabón, etc.) o por las superficies estriadas (plumas de animales, etc.), iridescencias que en vano Grimaldi, Hoocke y el mismo Newton habían tratado de inter­pretar. Las observaciones a este respecto llevaron a Young a inventar su célebre eziómetro (del griego «ezion», lana, y «metron», medida), que sirve para medir el es­pesor de los cuerpos minúsculos (fibras ani­males, glóbulos de la sangre o de la leche, etc.) y que está basado en los «anillos de inflexión».

U. Forti