[Cronaca del Cagliostro]. Obrita de Clementino Vannetti (1754-1795), espíritu agudo y singular, publicada en 1789.
Alejándose de Verona, Cagliostro se había refugiado en Rovereto donde permaneció muchos meses «haciendo de Cristo» (escribe Cesari en su biografía de Vannetti) «y con truhanerías y malicias y milagros, y remedando al Salvador, hechizaba a las personas que le llegaban de todas partes para obtener las curaciones maravillosas, que prometía sin efectuar ninguna». Vannetti, natural de Rovereto, creyó que para desmentir su impostura y darle su merecido castigo no había cosa mejor que la mera exposición de los hechos: y para dar a la sátira un aire más sutil y velado de burla, describió los hechos con el estilo y la sintaxis de los Evangelios en el latín de la Vulgata, añadiendo así el humorismo al sarcasmo. Su propósito debió quedar plenamente cumplido puesto que Pío VI gustó de aquella parodia hasta el punto de hacer que se la leyesen lo menos cuatro veces; pero algunos escrupulosos se escandalizaron de aquella obra como de una profanación, y sin hacer caso de las explicaciones dadas por Vannetti, en su prefacio a los capítulos XIV y XV, acusaron al autor de irreligiosidad, si no de herejía, obligándole a publicar algunas «Reflexiones», para calmar la turbación de los pusilánimes. Esta obrita goza en sumo grado del don de originalidad que tienen los escritos de Vannetti, y fue su obra predilecta.
G. Pioli

