[Pensamientos y observaciones]. Breve tratado en que el filósofo inglés Francis Bacon (1561-1626) formula los conceptos que serán vueltos a examinar en su obra más importante, el Novum Organum (v.). Escrito en 1607 y publicado en 1653, contiene, expuestas en forma concisa y rica en pensamiento, las observaciones y las reflexiones referentes al método de investigación filosófica, y más particularmente la filosofía natural, esto es, aquel conjunto de investigaciones indicadas más tarde con el nombre de ciencias físicas. El tratado está dividido en dos partes; en la primera, esencialmente crítica, el filósofo hace una reseña de los errores, de las aserciones dogmáticas y de las creencias supersticiosas que estorban el progreso de la ciencia y constituyen inútil carga de doctrina transmitida tradicionalmente en las escuelas y en las academias, y a la cual se añade el charlatanismo de los médicos y de los alquimistas. Los prejuicios comunes humanos, alimentados por el misticismo, el escepticismo y las persistentes doctrinas escolásticas, son otros tantos obstáculos al progreso de la filosofía; el autor refuta la posición del pensamiento oficial, prisionero de un racionalismo según el cual la verdad es connatural en la mente humana y no puede derivarse de la experiencia sensible.
Bacon critica el método aristotélico-silogístico, todavía presente en la metodología de su tiempo y siente la necesidad en el ámbito de las investigaciones físicas, de un criterio demostrativo basado en sólidos conocimientos particulares. Es decir, que al deductivismo tradicional opone el método inductivo. Esta parte destructora del Cogitata et visa, se corresponde con la doctrina de los ídolos del Novum organum. En la segunda parte del tratado están expuestos los medios aptos para realizar sus premisas y muestra cómo la investigación debe fundarse en datos fenoménicos seguros, que se tendrán que re- agrupar en clasificaciones sucesivas, para llegar finalmente a la formulación de criterios generales. Con una dedicatoria se cierra el tratado, cuyo mayor valor no consiste tanto en una aportación de pensamiento original como en el agudo planteamiento del problema metodológico, que constituyó el problema fundamental de la filosofía en los siglos XVI y XVII.
F. Operti

