Entre la producción erudita de Joaquín García Icazbalceta (1825-1894), que cuenta con obras tan notables como la Colección y Nueva Colección de documentos para la historia de México; los Apuntes para un catálogo de lenguas indígenas de América; la Biografía de Fray Juan de Zumárraga, primer obispo-arzobispo de México, y otras más, sobresale la Bibliografía mexicana del siglo XVI, publicada en 1886. Por la diligencia que en ella campea en la búsqueda de las noticias, la maestría con que éstas aparecen agrupadas y el estilo de buena cepa de que su ‘ilustre autor hizo gala, esta obra marca una época en los anales bibliográficos del país. El proyecto de García Icazbalceta era dividir su trabajo en dos partes: la primera, única que escribió y de que en estas líneas estamos dando noticia, comprende la descripción de lo publicado en México desde la introducción de la imprenta en el año de 1539 hasta el de 1600, ambos inclusive. Las noticias bibliográficas están redactadas con todo cuidado y exactitud, y para disminuir la aridez de un simple catálogo, añadió su autor extractos de las obras, biografías de los autores y algunas disertaciones, como las tituladas «Los médicos de México en el XVI», «La industria de la seda en México», etc. Al frente de la Bibliografía colocó su autor una breve noticia de la introducción de la imprenta en México, en la que reunió, combinó y expuso, con gran claridad y método, lo que entonces se sabía acerca de esta cuestión. En cuanto a la segunda parte de la Bibliografía, — «obra en su línea de las más perfectas y excelentes que posee nación alguna», en opinión de Menéndez Pe- layo —, el propio García Icazbalceta confesó no tener la menor intención de escribirla; en ella debían de entrar los escritores del siglo XVI, que por no haber impreso sus obras dentro del período señalado, fueron omitidas en la primera; incluiría, finalmente, las que salieron a luz en España o en otros países, y las que aún permanecen inéditas.
A. Millares Carlo
Se pueden utilizar largo tiempo y minuciosamente los libros, introducciones, noticias y comentarios de Icazbalceta, sin que nunca nos fallen. Además, escribe sin énfasis y sin afectación, con un bello estilo sencillo y robusto de erudito leal que no pretende decir más que lo que quiere, y que a veces pide a los viejos autores del siglo XVI, sus amigos de todos los días, algo de su fresco y vigoroso sabor. (Robert Ricard)

