Willehalm

Protagonista de la obra de su nombre (v.) del trovero alemán Wolfram von Eschenbach (hacia 1170-1220). En él se mezclan los rasgos de las dos perso­nalidades históricas de Guillermo de Oran- ge y del conde Guillermo de Aquitania.

Su principal hazaña es su lucha contra los in­fieles. Por muy valeroso que se muestre en ella, es también piadoso y humano, conci­llando en sí los ideales de la caballería con los de la santidad. A las ofensas del hijo del primer matrimonio de su esposa Gyburg, Willehalm prefiere no contestar, para no tener que combatir con aquél y, tras vencer a los paganos, les ordena que entierren a sus muertos según su propio rito. Willehalm es el guerrero de Dios, pero en tal misión no se muestra ni faná­tico ni obcecado, sino que en todo momen­to conserva rasgos de humanidad. A pesar de su valentía, su corazón no resiste al es­pectáculo de la sangre y del dolor humano, y después del combate, sólo el amor y los consuelos de su esposa logran infundir­le nuevas fuerzas.

Como acontece en todos los héroes de Wolfram, en Willehalm el elemento terreno se une al divino, que, en este caso, acaba por prevalecer. Por ello no está injustificado el final que dio al poema — dejado sin terminar por Wolfram— un continuador más moderno, que hizo que Willehalm se retirara en sus últi­mos años a un convento.

M. Pensa