Héroe épico ruso, el más importante del ciclo de Novgorod, después de Sadko (v.). Las bilinas que a él se refieren reflejan otro aspecto característico de la vida de Novgorod, al lado del espíritu comercial: las luchas que tan frecuentemente estallaron entre los distintos partidos.
Vasili Buslaevich es el típico representante de la turbulencia de aquéllas. Desde su niñez, se distingue por una fuerza inverosímil: cuando, jugando, toma por un brazo a uno de sus camaradas, el brazo se desprende del hombro; le agarra una pierna, y ésta se le queda en la mano; le pasa el brazo por los hombros, y la espina dorsal del desdichado queda hecha pedazos. Vasili Buslaevich tiene a sus órdenes a una partida de muchachos como él que constituyen la aristocracia de la fuerza bruta frente a la masa campesina. En cierta ocasión, se alaba de poder hacer frente, él y su pandilla, a todos los habitantes de Novgorod: si pierde, consiente en ser decapitado, pero si vence, impondrá un tributo a la ciudad.
Su madre, enterada de la apuesta, le encierra en un sótano, y la pandilla está a punto de ser derrotada cuando una enigmática muchacha libera a Vasili, quien con una lanza de carro hace tal matanza de enemigos que su madre se ve obligada a interceder para evitar un total exterminio. De esta bilina existen innumerables variantes y contaminaciones, la más interesante de las cuales, influida sin duda por cantares del siglo XVII, nos presenta a Vasili yendo en peregrinación hacia Jerusalén. En algunas de las hazañas de Vasili Buslaevich se han visto elementos comunes con las aventuras de un héroe occidental, Roberto el Diablo (v.), probablemente debidos, más que a influencia directa, a derivación de relatos medievales igualmente conocidos en Oriente y en Occidente.
E. Lo Gatto

