Vasantasenā

Es la protagonista del drama hindú Mṛcchakaṭika (v.). Cortesana («veśyā») por su nacimiento y su casta, y por lo tanto perteneciente a una condición social degradada y despreciada, Vasantasenā contrapone a la abyección de su profesión, por así decir, oficial, una nobleza de alma y una gentileza de sentimientos que el autor supo representar con profunda sensibilidad y en forma altamente artística.

En episodios y escenas delicadísimos hallamos admira­blemente retratada esta viva y conmovedora figura femenina, que bajo el grave y tor­turador peso de su durísima suerte, abo­rrece las riquezas materiales que la rodean y guarda su más tierno y constante afecto para un hombre magnánimo, el brahmán Cārudatta, caído en la miseria por exceso de liberalidad. El tipo dramático de Vasantasenā es doblemente interesante porque, además de ser una eminente creación ar­tística, nos da una clara idea de la con­dición de las cortesanas en la antigua so­ciedad india.

Vasantasenā es mujer amable y culta, que posee un lujoso palacio y numerosos servidores; pero, si bien en la práctica de la vida es tratada casi con uni­versal respeto, no es una mujer libre ni puede abandonar su deshonrada casta. Su drama es el drama de un gran corazón fe­menino, que en el remoto ambiente indio nos hace sentir los latidos y las penas con que otras heroínas y víctimas del amor, célebres en nuestras literaturas modernas, han inmortalizado el tipo de la cortesana redimida o sublimada por la gracia de un noble amor ardientemente sentido. Opor­tunamente, en traducciones y refundiciones europeas del drama en el que se destaca esa humana y conmovedora figura de mu­jer, el título algo enigmático de la obra primitiva (El carrito de arcilla), derivado de un episodio escénico del sexto acto, se ha trocado en Vasantasenā, como para con­tribuir a hacer de la protagonista uno de los tipos literarios destinados a la inmor­talidad.

M. Vallauri