Trofimov

Pétr Sergeevic Trofimov]. Personaje de la comedia El jardín de los cerezos (v.), de Antón Chejov (Antón Pavlovič Čechov, 1860-1904), es una caracterís­tica figura de estudiante y de «intelligent» ruso de fines del siglo XIX, creada quizá por Chejov para introducir, en el cuadro de una época moribunda, su propia ideo­logía y al mismo tiempo su fe en un mundo futuro.

Que Trofimov representa al menos parcialmente la ideología de Chejov, lo de­muestran muchas frases de sus largos dis­cursos, que corresponden a declaraciones del escritor en su epistolario o en otros textos: así, es típicamente chejoviana la protesta contra la mezquindad burguesa, la falta de cultura, el atraso y la grosería de las costumbres, y particularmente la hol­gazanería de los «intelectuales». Trofimov es todavía estudiante, pero a sus treinta años, o poco menos, ha sufrido mucho en la vida. Su alma, sin embargo, como él mismo dice a Ania, «está siempre, en todo momento, de noche y de día,  colmada de inefables presentimientos», sobre todo del presentimiento de una posible felicidad.

Trofimov ha puesto siempre por encima de todo bien material, su «libertad interior». Y si el escritor da a su figura rasgos lige­ramente cómicos, también se complace en subrayar su idealismo juvenil, capaz de arrastrar a quien no se halle, como él, abrumado todavía por las taras del pasado, como por ejemplo es Ania, la cual, a pesar del dolor de su madre, Liubov Andreevna (v.), por la venta del cerezal, quiere rom­per con el pasado y avanzar hacia el mañana.

Trofimov no es sin duda el ideal del hombre de ese mañana, pues no es ni un luchador ni un constructor, antes al con­trario; pero es hombre capaz de compren­der la necesidad de la lucha y de la reno­vación, y de odiar por ello las formas de esclavitud y de explotación que todavía contempla a su alrededor. Es, pues, una figura de transición, muy bien caracteri­zada, tanto desde el punto de vista rea­lista como en cuanto a símbolo, a lo largo de toda la comedia.

E. Lo Gatto