Uno de los más importantes personajes de Los papeles póstumos del club Pickwick (v.), de Charles Dickens (1812-1870). Criado de Pickwick (v.), Sam es la encarnación del «cockney» londinense de imperturbable buen humor y de sentido común infalible, con la sonrisa siempre en los labios y el corazón siempre leal a su amo.
Su realismo, que se expresa en ingeniosas formas muy alejadas del sentido común a ras de tierra de Sancho Panza (v.), sirve, como el de éste, para atemperar el peligroso idealismo de su dueño y salvarle de los engaños de que intentan hacerle víctima múltiples y variados bribones. En Sam la pulla del golfo se sublima en infalible sentencia e incluso aquellas de sus frases que más absurdas parecen no son más que prudentes consejos disfrazados. Sam Weller tiene en la novela un admirable complemento en su viejo padre Mr. Weller, especie de sabio instintivo más maduro y más amable, dotado de un ingenio y una sabiduría todavía más profundos que los de aquél.
M. Praz

