Reverendo Collins

[Williams Collins]. Personaje de la novela Orgullo y pre­juicio (v.) de Jane Austen (1775-1817). «La sujeción en que su padre le había mante­nido llegó a conferir al señor Collins una gran humildad de maneras, pero ésta que­daba en gran parte equilibrada por la alta estima en que su débil cerebro se tenía a sí mismo, tanto más cuanto que llevaba una vida retirada, y por la sensación de importancia resultado de una prosperidad material prematura e inesperada…

El res­peto que sentía por el elevado rango social de lady Catalina de Bourgh, que le había procurado su beneficio eclesiástico, y su veneración por su protectora, unidos a la elevada opinión que tenía de sí mismo, de su autoridad como eclesiástico y de sus derechos como párroco, habían hecho de él una mezcolanza de orgullo y de unción, de pretensiones y de humildad». El reve­rendo Collins es un tipo-límite del eclesiás­tico del siglo XVIII: según la moda de la época, tiene ideas progresivas acerca del baile y otras diversiones, y pretende pasar por familiarizado con las maneras de la buena sociedad, pero sólo logra dar mues­tras de su torpeza y aun a veces de su insolencia.

Su definición de lo que él en­tiende por lenguaje cortés es ridículamente ingenua: «Si bien alguna vez me complazco en sugerir y en componer aquellos breves y elegantes cumplidos que pueden ser ade­cuados a las más comunes ocasiones, siem­pre tengo cuidado en conferirles el aspecto menos estudiado posible». Sus cartas, es­critas en ese mismo estilo, son verdaderas obras maestras de farragosa necedad; en ellas se refleja su servil adulación por su protectora, su absoluta falta de tacto y de delicadeza, su ridículo sentido de superio­ridad y una mezquindad y una hipocresía tan visibles que llegan casi a resultar can­dorosas. El reverendo Collins, con sus in­fracciones a las más elementales reglas de compostura, discreción y buena crianza, es decididamente una caricatura.

G. Melchiori