Placerdemivida

[Plaerdemavida]. Es éste el nombre de uno de los personajes más desenfadados que aparecen en la no­vela de caballerías catalana Virante el Blan­co (v.). Doncella de Carmesina (v.), es la más decidida favorecedora de sus amores con Tirante (vf) dentro de aquel pintores­co mundo que es la corte de Constantinopla descrita por Martorell y Galba.

Cuando la Viuda Reposada (v.) urde sus tramas para deshacer el amor entre la princesa y el caballero, Placerdemivida recurre a todos los procedimientos para ayudar a los dos jóvenes: sale al paso de las calumnias, propone al emperador que case a su hija con Tirante, esconde al caballero en un baúl para que pueda presenciar cómo Carmesina se baña y le conduce hasta el lecho de la princesa, con el cuerpo de la cual se solaza el caballero, creyendo ella que es Placerdemivida que está jugueteando; cuando en realidad ésta sólo está interpuesta entre los dos amantes. Este episodio da lugar a una de las escenas más divertidas de la novela: cuando Carmesina se da cuenta que tiene a su lado a un hombre lanza un grito y despierta a todos los’ habitantes del pala­cio; emperador y emperatriz, doncellas y servidores, toda la corte de Constantinopla acude en camisa a la habitación de la prin­cesa, y ésta, para disimular, dice que le ha asustado un ratón, al que el emperador intenta perseguir.

Entretanto, Tirante ha tenido que saltar por la ventana y se ha roto una pierna. Placerdemivida sirve de enlace entre los dos amantes. Ella vuelve continuamente a su porfía de conducir se­cretamente a Tirante al lecho de la prin­cesa y tiene que vencer los escrúpulos y los temores del caballero y los recelos de Carmesina, que cree las calumnias de la Viuda Reposada. Cuando Tirante embarca para una de sus expediciones, acude a su navío para deshacer un nuevo lío provo­cado por la vieja nodriza de la princesa. Mientras está a bordo de la nave, la tem­pestad la desamarra y ella tiene que seguir a la expedición. Tirante v la doncella nau­fragan en las costas de África. Placerdemi­vida es acogida primero por un viejo moro y pasa después al servicio de la reina de Montágata, ciudad que Tirante, tras innu­merables aventuras por el norte de África, llega a sitiar.

Cuando Placerdemivida sabe que es Tirante el caballero que ‘.sitia la ciudad, acude a él y consigue salvarla. Ti­rante la da por esposa al señor de Agremunt, rey de Fez. Siendo ya reina Placer­demivida y vuelto Tirante a Constantino­pla, tiene que intervenir de nuevo en las relaciones de los dos amantes y consigue por fin conducir a Tirante al lecho de Car­mesina con la total y aquiescente entrega de los dos amantes. Placerdemivida es qui­zá la figura más realista del Tirant: su len­guaje es directo, exento de retórica y lleno de refranes; sus intervenciones son oportu­nas; su carácter, decidido y entrometido. Está retratada a la perfección. Por esto dice de ella la princesa: «… és folla e atre­vida en parlar e dir tot lo que li ve a la boca» [«…es loca y atrevida en el hablar y decir cuanto le viene en boca»], a lo que el emperador responde: «No és folla, ans és la més sentida donzella que en la mia cort sia, i és donzella de molt de bé e dóna tostemps de bons conseils» [«No es loca, antes es la más prudente doncella de mi corte, y es doncella de bien y da siem­pre buenos consejos»]. Este relieve que tie­ne en la novela es la causa de que sea siempre ella la que da lugar o interviene en las escenas de mayor realismo y vida que hay en la novela.