Pedante

Personaje típico del teatro italiano del siglo XVI, caricatura del hu­manista de pacotilla, atiborrado de erudi­ción clásica e inconsciente víctima de un movimiento cultural demasiado vasto para él.

Su primera aparición se halla en una obra de Francesco Belo, El pedante (v.), fechada en 1529, de la que lo tomó directa­mente el Aretino en su Herrador (v.). Pos­teriormente pasó a la «commedia dell’arte», donde su vida fue breve, ya que no duró más allá de las postrimerías del siglo XVII; en cambio, permaneció en la literatura tea­tral hasta los tiempos de Fagiuoli. Pero no es sólo un personaje de teatro: tres años antes de la comedia de Belo, en 1526, Camillo Scroffa iniciaba la llamada lite­ratura pedantesca con La amorosa elegía de un apasionado pedante a su amadísimo Camilo (v. Cánticos de Fidenzio), en la que el pedante Fidenzio Glottocrisio se muestra ya marcado con su vicio caracte­rístico: el amor homosexual.

Con los mis­mos rasgos aparece en las novelas italianas del siglo XVI, y, en el XIX, halla modo de expresar todavía su pobre vida en el Quintín Durward (v.) y en el Guy Mannering (v.), de Walter Scott. Es un ma­níaco de la erudición por sí misma, se ex­presa por medio de citas y se deja absorber por el pensamiento ajeno, que por lo demás es incapaz de comprender. Bajo esa grotesca larva el hombre ya no existe; a lo sumo queda el animal, y a menudo un animal pervertido.

Para él no hay misericordia: en Las cenas (v.), de Lasca, es víctima de las más crueles burlas, y en El candelero (v.), de Giordano Bruno, aparece como un monstruo, símbolo de la humanidad dege­nerada y totalmente carente de furor he­roico. Sólo Walter Scott le trata con cierta sonriente benevolencia. Convertido en un tipo sin carácter representativo y desapa­recido de las escenas de la «commedia dell’arte», su papel pasó al Doctor, más sano y más humano que él.

U. Déttore