[Mithridate]. El viejo rey del Ponto, indómito adversario de los romanos, bien defendido contra venenos y contra enemigos, conserva, en la tragedia que titulada con su nombre (v.) escribió Jean Racine (1639-1699), todos sus rasgos históricos, a los que se suma el atrevido designio de marchar contra Italia.
Pero su denodado espíritu se ve agitado por una dolorosa pasión por la joven Mónima (v.) a la que aman también sus dos hijos. Todas las penas del amor desesperado, de los celos, del afecto paterno decepcionado y casi trocado en odio contra Xifares, su hijo predilecto, a cuyo amor corresponde Mónima, se suman para atormentar el corazón del anciano monarca. Pero ante el ataque de los romanos, Mitrídates vuelve a encontrarse a sí mismo, con toda su fuerza intacta, y decide que Mónima debe morir antes que ser de Xifares.
Pero como éste, contrariamente a lo que hace Farnaces, su otro hijo, no le traiciona ante el enemigo, sino que logra ponerle en fuga, el rey guerrero supera su íntimo resentimiento, y al morir deja Mónima a su hijo. La obra es un agudo estudio de la pasión amorosa en un anciano, empresa que tantas veces habrán de volver a intentar novelistas y dramaturgos posteriores, como ya antes de Racine lo había intentado Pierre Corneille, especialmente en su Pulquería (v.).
Y. Lugli

