Protagonista de Malombra (v.), primera novela de Antonio Fogazzaro (1842-1911). Es el tipo de la mujer que exalta por la misma enemistad que suscita. Juzgándola fríamente muchos años después de haberla creado, su autor habría de escribir: «La formé orgullosa por el indecible placer de subyugarla».
Ello no anda muy lejos de lo que dice un personaje de segunda fila en el curso de la novela: «¡Poseer durante una hora a una mujer tan bella e insolente! Es para volverse loco de placer». Marina es la más sensual, quizá, de las heroínas de Fogazzaro, no ya en sí misma, sino a causa de la imagen que de ella se forja, en su ardiente fantasía, su amante Conrado Silla (v.), en el cual debe verse una transposición del autor. Además, Marina no está constituida únicamente por su persona física, que la hace deseable, y por su orgullo, que la convierte en insolente, sino que posee una espiritualidad morbosa que la transforma en fácil presa de la convicción de encarnar el alma de una difunta y de haber de llevar a cabo una venganza en nombre de ésta.
Catástrofe de la novela: Marina, enloquecida, mata a Silla y se quita la vida en forma teatral. Atraída por la fantasía de su autor a un círculo de sugestiones también para él cautivadoras (en la época en que escribía la novela, Fogazzaro acababa de iniciarse en el ocultismo), esta mujer vive en un ambiente artístico ultraterreno influido por lo novelesco, en el que, no obstante, adquiere la máxima vitalidad y evidencia.
P. Nardi

