Hilde

Originariamente nombre de valquiria, la figura de Hilde aparece siempre en conexión con feroces y a veces mortales combates en los que participa una mujer, hasta que halla en el cantar de Gudrun (v.) una importante y amplia realización narrativa y poética.

Hilde constituye el eje de una antigua canción germánica: Hedin, príncipe de los Glommos, enamorado de ella, que es hija de Hagen (v.), la rapta, y al ser alcanzado por aquél, se desarrolla un terrible combate en el cual ambos hombres perecen. Las tradiciones escandinavas e inglesas más antiguas mantienen, en los siglos sucesivos, el trágico final del rapto de Hilde. Pero después del año 1000 la his­toria experimentó una importante amplia­ción en sus personajes y en sus escenas: Hagen, un huraño rey que impone miedo a todos, tiene de su esposa Hilde una be­llísima hija, que lleva este mismo nombre y a la que guarda celosamente, empeñán­dose en negar su mano a cuantos la pre­tenden. Pero el rey Hetel envía a sus tres vasallos Wate, Horand y Fruote a raptar a la bella Hilde, la cual escucha el conmovedor canto de Horand y se entera por éste de que Hetel canta todavía mejor; in­vitada a subir a la nave de los tres héroes, ésta zarpa y se aleja.

Hasta dos días des­pués, Hagen no puede empezar la perse­cución de los fugitivos, a quienes alcanza, juntamente con Hetel, en la costa de Waleis (en los Países Bajos). Se desencadena en­tonces un sangriento combate, al cual Hilde pone fin para no ver morir a su padre. Después de la pacificación general, Hetel y Hilde se dirigen a Matelane (también en los Países Bajos) y allí reinan felices du­rante muchos años. De su boda nacen dos hijos, Ortwin y Kudrun (v. Gudrun); en ésta se repite, pero en forma aún más in­tensa, el drama de la madre: disputada en­tre tres pretendientes, es finalmente raptada por uno de ellos.

Durante trece años vive sometida a la más dura esclavitud mante­niéndose fiel a su futuro esposo Herwig, el cual finalmente le da la libertad, después de un encarnizado combate lleno de emo­ciones y de sorpresas. Kudrun se casa en­tonces con su enamorado Herwig, y su fiel sirvienta Hildburg contrae matrimonio con Hartmud, el cual en otro tiempo preten­diera a aquélla.

L. Lun