Gaudissart

Conocido más bien por «el ilustre Gaudissart», que es el título (v.) dado a un famoso relato de Honoré de Balzac (1799-1850), quedó como prototipo del viajante de comercio, ligero y locuaz.

Aparece, como figura episódica, en Gran­deza y decadencia de César Birotteau (v.), en Esplendores y miserias de las corte­sanas (v.), en El primo Pons (v.) y en Honorina (v.). En la narración de la que es protagonista, sale vencido y burlado de un embrollo por él mismo preparado; sin embargo, de admitir su opinión, todo pa­rece haber salido a pedir de boca y para mayor honra suya. En una breve obrita, Gaudissart II, Balzac utiliza este nombre para describir la astucia de un comerciante frente a una cliente difícil y vanidosa.

Mero personaje casi imperceptible, aun cuando no tanto como para no dar lugar a la introducción de un tipo, Gaudissart aporta una contribución de vivacidad y buen humor a la variada y nueva sociedad de las figuras de Balzac. Es el viajante de comercio por excelencia, con facilidad de palabra, una especie de cultura improvisada y de segunda mano, y devoto fiel del Pro­greso, del que se considera un apóstol. Es popular en todas las fondas de provincia, cuyos ágapes alegra con sus historietas, y capaz de colocar indistintamente una par­tida de jabón, un específico contra la tos, las acciones de una nueva compañía mer­cantil o las suscripciones de una revista familiar o de un periódico político.

En Gau­dissart, personaje típico del moderno mun­do de la mecánica y los negocios, Balzac intentó desahogar un tanto su pesimismo respecto de los nuevos tiempos, pero, al irle dando forma, se vio como conquistado a su vez por la irresistible simpatía humana del personaje y le dotó alegremente de parle de la inigualable vitalidad de su fantasía creadora.

F. Neri