Es el personaje que da nombre a la comedia neogriega escrita en Creta en 1669, último año de los veinte de asedio turco, por el veneciano Marco Antonio Foscolo (siglo XVII). Raptado cuando niño por unos corsarios, un tal Nicolasito va a parar, desde Lissuri (Cefalonia), a Creta, donde le adopta un negociante, quien le impone el nuevo nombre de Fortunato.
En la comedia aparece como protagonista de una aventura sentimental, enamorado de una muchacha que a su vez le corresponde; ésta, sin embargo, no puede casarse con él, ya que su madre la destina a un viejo acaudalado que la pretende. Acongojado por un amor sin esperanza, el joven se hubiera suicidado de no haber sido por la solicitud de un amigo, quien, mediante sus indagaciones, llega a descubrir que Nicolasito-Fortunato es hijo del médico Luras, el anciano que va a casarse con su amada.
Feliz por el hallazgo de su hijo, Luras renuncia a su prometida. Sombra pasiva en los altibajos de un argumento convencional, Fortunato sufre más que actúa, y la esposa que finalmente cae en sus brazos es casi un don del cielo. Como indica su nombre, Fortunato es hijo de la Fortuna, y en el caos de los acontecimientos le sonríe Tyke, única diosa del drama burgués de Melandro y de sus continuadores directos e inairectos, entre quienes se halla el autor de Fortunato.
L. Lavagnini

