Egisto

En el Agamenón (v.) de Vittorio Alfieri (1749-1803), Egisto es el motor de la acción: fingiendo amar a Clitemnestra, se ha ense­ñoreado de su alma, y al regreso de Aga­menón sabe preparar poco a poco, con pér­fida habilidad, a aquélla para que le dé muerte, satisfaciendo así su antiguo afán de venganza y de dominio. En el Orestes (v.), le vemos convertido en señor de Ar­gos y semejante a los demás tiranos del teatro de Alfieri, mientras por otra parte participa del espíritu frenético que anima y agita toda aquella tragedia.

Despiadado para con Clitemnestra, su antigua cómplice, y deseoso de acabar con los últimos restos del linaje de Agamenón, revela su alma en acentos personales y en la misma exaspera­ción de su furor, cuando al descubrir la verdadera personalidad de Orestes grita: «Te conocí en el deseo que sentí de darte muerte». Su personalidad se exalta cuando se le ofrece ocasión de dar muerte a la vez a Orestes, Electra (v.) y Pílades (v.), pero luego desaparece en el gran tumulto del quinto acto, y cae casi sin reacción ninguna bajo el brazo vengador de Orestes.

M. Fubini