Nicolaus Becker

Nacido el 8 de octubre de 1809 en Bonn y m. el 28 de agosto de 1845 en Hunshoven, cerca de Geilenkirchen. Era hijo de un comerciante y estudió en su ciu­dad natal. Fue auditor del jurado de apela­ción en Colonia, y luego canciller del tri­bunal de Geilenkirchen.

Debe su fama a una afortunada poesía patriótica: No lo ten­drán el libre Rin alemán (v.). En la pasión nacionalista provocada por las pretensiones francesas sobre el Rin, el canto de Becker, pu­blicado en 1840 en Trierer Zeitung y apa­recido luego nuevamente en casi todos los periódicos de alemania, alcanzó un gran éxito, no muy de acuerdo con el valor in­trínseco de la composición, y provocó, de Arndt a Schneckenburger, una verdadera floración de poesías patrióticas sobre el ci­tado río; y fueron tantos los compositores entregados a ponerle música, que Gutzkow difundió un epigrama en el cual se decía: «No será suyo, no, mientras no se encuen­tre una melodía para el canto de Becker».

Sin embargo, no faltaron tampoco los de­tractores; así, por ejemplo, Heine, que en alemania, cuento invernal (v.) calificó a la poesía en cuestión de «estúpida y execra­ble». El éxito indujo al incauto poeta a pu­blicar en 1841 un repertorio de composicio­nes líricas; no obstante, el desengaño expe­rimentado en tal ocasión fue tan grande que llevóle, en sus últimos años, a una vida desordenada.

M. Spagnol

Jakob Sigismund Beck

Nacido el 6 de agos­to de 1761 en Marienburg y m. en Rostock el 29 de agosto de 1840. Hijo de un eclesiástico, realizó sus estudios en Königsberg, en­tonces floreciente núcleo de cultura donde predominaba Kant (v.).

Fue discípulo de éste, aun cuando no descuidara, bajo la guía de Krause, los estudios de matemáti­cas que habían de marcar en su espíritu una huella indeleble e influir en el plantea­miento que dio a los problemas filosóficos.

Con el auxilio de Kant, el cual había ad­vertido y apreciado las notables dotes inte­lectuales de su joven alumno, consiguió en 1791 enseñar en la Universidad de Halle, donde se hallaba ya establecido como pro­fesor del instituto local.

Mientras tanto, el nombre de Beck alcanzaba la celebridad en alemania gracias a una obra escrita a instancias del mismo Kant, El único punto de vista posible desde el cual debe ser juz­gada la filosofía crítica (v.), que provocó una gran perplejidad en los medios kan­tianos ortodoxos y pareció muy próxima a los intentos llevados a cabo también enton­ces por Fichte (v.) en una dirección seme­jante; Beck, efectivamente, al afrontar la filo­sofía crítica de Kant a través de una men­talidad de matemático ofrecía de ella una exposición deductiva y sistemática que acen­tuaba su aspecto idealista.

En 1799 fue lla­mado a Rostock para enseñar metafísica; inicióse entonces el período más fecundo de su influencia y su actividad científica, acre­centadas por el nombramiento de inspector del colegio ducal de la ciudad. En 1803 se casó con la hija de J. C. Friedrich, superin­tendente de Mecklemburgo. Beck permaneció en Rostock hasta su muerte.

V. Verra

Giovambattista Beccaria

Nacido en Mondovi el 3 de octubre de 1716 y m. en Turin el 27 de mayo de 1781. Fue escolapio, y enseñó retórica y filosofía en Roma y Pa­lermo.

Sin embargo, su verdadera vocación era la física, y en 1748 el rey Carlos Emanuel III le concedió la cátedra de esta ma­teria de la Universidad turinesa. Se inte­resó particularmente por la electricidad, y figuró entre los seguidores de Franklin en cuanto al estudio de los fenómenos eléc­tricos de la atmósfera.

Su publicación Del electricismo artificial y natural (1753, v.) impresionó considerablemente, y otra apa­recida el mismo año, Elettricismo artificíale, merecióle el ingreso en la Royal Society de Londres. Beccaria perfeccionó los pararrayos, estudió por vez primera las descargas eléc­tricas en el agua y demostró que el aire próximo a un cuerpo electrizado se va cargando gradualmente con la misma electricidad; además, descubrió la ley de la inducción electrostática.

En 1759 midió, jun­to con Canónica, la longitud de un grado de meridiano en el Piamonte, y los resultados de la operación fueron publicados en la obra Gradus Taurinensis (1774).

A las dudas expuestas acerca de la exactitud de tales medidas, respondió con un texto en el cual demuestra, entre otras cosas, la in­fluencia de los Alpes en la desviación del péndulo.

R. Fedriani

Odoardo Beccari

Nacido el 23 de noviem­bre de 1843 en Florencia, donde m. el 25 de octubre de 1930. Estudió en Lucca, Pisa y Bolonia, y aquí se graduó en ciencias na­turales.

En 1865 conoció a Darwin, y luego permaneció tres años en Borneo. Una vez regresado a su patria fundó el Nuovo Giornale Botánico Italiano, que dirigió por es­pacio de tres años (1869-71). Entre 1870 y 1878 realizó numerosas expediciones al Áfri­ca, Asia y Oceanía, y en el último de estos años asumió la dirección del Instituto Botá­nico de la Universidad de Génova.

Presen­tada la dimisión de este cargo en 1879, de­dicó el resto de su vida a la clasificación de las abundantes colecciones, fruto de sus viajes, Entre sus obras más importantes figuran En las selvas de Borneo (v.) y Ma­lasia (v.).

E. Baldacci

Loys de Beauvau

Nacido en torno a 1410 y m. en 1462. Hijo de Pierre de Beauvau y de Jeanne de Craon, su padre, consejero y ejecutor testamentario de Luis II de An­jou, hizo de él un hábil cortesano y admi­nistrador, de suerte que se ganó la estima­ción y el afecto del buen rey Renato, quien le nombró sucesivamente consejero, gran chambelán, mayordomo de los Anjou, gran senescal de Provenza y gobernador y capitán de la torre de Marsella.

Junto al duque de Alençon participó en la campaña con­tra los ingleses (1442) y en la conquista de Normandia (1449-50). Cuando el rey Re­nato, en el mismo año de 1449 fundó la Orden caballeresca del Croissant (media luna), colocó al principio de la lista de los caballeros a su amigo Beauvau, y para sí no quiso sino el quinto lugar.

Desempeñó varias mi­siones diplomáticas, singularmente ante el papa Pío II, en cuya corte fue también embajador (1462). Dejó varios opúsculos y manuscritos, entre ellos una relación en verso del Pas d’armes de la Bergère (1449), publicado primeramente solo (1828) y luego en las Œuvres (1845-46) del rey Renato, y una traducción del Filostrato de Boccac­cio con el título Libro de Troilo (v.), erróneamente atribuida por algunos a su padre.

P. Raimondi