Nació en Catania el 3 de noviembre de 1801 y m. en Puteaux, cerca de París, el 23 de octubre de 1835. Dedicóse muy pronto al estudio de la música, y pasados apenas los siete años inició sus primeros ensayos de composición.
Ingresó luego en el Conservatorio de San Sebastián, en Nápoles, donde tuvo por maestro a Nicolás Zingarelli. Ello no interrumpió su actividad de compositor. Su primer melodrama, Adelson y Salvini (1825), fue representado en el pequeño teatro del propio conservatorio.
En esta obra quiso infundir el sentido más dulce y misterioso de su juventud poética. Bellini poseía una belleza triste y algo femenina, y en la música de la primera época reflejó su melancolía, provocada por las contrariedades amorosas y el temor de no ver satisfecho largo tiempo su afán de vivir. Los temas de este período pasaron a veces a algunas de sus obras sucesivas (Los Capuletos y los Montescos, v.; La extranjera, v.); ello suponía en Bellini un recurso para saborear de nuevo el pasado.
La representación, en 1826, de la ópera Cario, duca di Agrigento — reconstituida más tarde con el nombre Bianca e Femando — en el teatro napolitano de San Carlos, señaló el principio de su fortuna en la escena.
Entre 1827 y 1831 compone, entre otras obras, El pirata (v.), La sonnambula (v.) y Norma (v.); esta última, a pesar del fracaso de su estreno, se impuso muy pronto en los teatros más importantes de Italia y de toda Europa.
El dudoso éxito de Beatrice di Tenda enfrió la amistad del compositor con Romani, hasta entonces su libretista habitual. En mayo de 1833 Bellini marchó a Londres, donde conoció posiblemente la fase más feliz de su existencia.
Un año después, en la capital francesa, Cario Pepoli le ofrece el libreto de Los puritanos (v.); en 1834, y en la villa del judío inglés Lewys, de quien el músico era huésped, forjóse la última obra maestra de Bellini, representada en 1835 con gran éxito. Aquel mismo año falleció el autor en la citada residencia, en Puteaux.
V. Terenzio
