La Mujer Intrigante, Carlo Goldoni

[La donna di maneggio]. Comedia en tres actos de Carlo Goldoni (1707-1793), estrenada en 1760. La mujer intrigante, es decir, entre­metida, es donna Giulia, constantemente preocupada por hacer bien a los demás, a su manera: un altruismo despótico que choca con la sospechosa avaricia de su es­poso, don Prospero. Así, a Giulia se le antoja que don Alessandro debe casarse con doña Aspasia, a pesar de que ama a doña Aurelia, y procura arreglárselas por todos los medios para que esta última se despose con don Ridolfo, el poeta.

Merced a sus in­trigas consigue realizar su intento: Ridolfo se casa con Aurelia, y Aspasia, por su parte, concede su mano a don Alessandro. Un mundo violento en el que la extravagancia de la protagonista se refleja un poco por encima de los demás. La comedia figura entre las obras secundarias de Goldoni, pues no llega a profundizar en el asunto y sólo se limita a presentar unos persona­jes definidos caricaturescamente y a en­volverlos con desenfado en una intriga, sin proponerse nada más.

U. Dèttore

La Mujer Garbosa, Carlo Goldoni

[La donna di garbo]. Comedia de Carlo Goldoni (1707- 1793), escrita en 1743. Es la primera come­dia escrita íntegramente por Goldoni, su «primogénita», como él la denominaba, li­gada todavía al artificio de la «commedia dell’arte», si bien apunta ya en ella una nueva vida.

Rosaura (v.), traicionada por Florindo (v.), logra ser aceptada como ca­marera por el padre del galán, el doctor Lombardi, y acierta a ganarse las simpatías de toda la familia. Cuando Florindo vuelve de Pavía, donde realiza sus estudios, queda aterrorizado al ver su casa dominada por Rosaura, la cual, por añadidura, le anuncia que se va a casar con el doctor. Las cosas, entretanto, se complican, ya que Florindo había inducido a una noble muchacha de Pavía para que viniese disfrazada con atuendo masculino a Bolonia, donde se ca­sarían. Pero Rosaura consigue salvar la situación: Isabella se casará con Lelio, y Florindo será, como era de presumir, su ma­rido.

En esta comedia, Rosaura es, ante todo, una «prima donna» que aspira a re­clamar sobre sí, a toda costa, la atención y las simpatías del público, y bajo este artificio, apenas se entrevé la sutil y sagaz astucia que Goldoni consideraba el elemen­to fundamental del espíritu femenino. Los personajes se apartan dé lo genérico para asumir tonos propios, y en toda la intriga existe aquel garbo que Goldoni opuso desde un principio al intenso colorido de las «commedie dell’arte» y que, más tarde, aca­baría por sustituirlo totalmente.

U. Déttore

Mujeres Rusas, Nikolaj Alekseevič Nekrasov

[Russkija Ženščiny]. Poema ruso de Nikolaj Alekseevič Nekrasov (1821-1877), publicado en 1871-72, es decir, en la época de la madurez del poe­ta; aunque formando parte del grupo de poesías en las que exalta a la mujer rusa, este poema tiene un puesto aparte, per­sonal, por el valor historicopatriótico de su contenido.

Se narran en él las vicisitudes de las mujeres de los príncipes Trubeckoi y Volkonskij, condenados al destierro en Siberia después de la revolución de diciem­bre de 1825. De ello deriva el título con el que a menudo se publica el poema: Las mujeres de los decabristas. Las dos prin­cesas que, con excepcional fuerza de áni­mo, quisieron compartir el martirio de sus maridos, dieron al poeta la ocasión de exal­tar, además de las virtudes de las mujeres rusas, los movimientos revolucionarios y el espíritu del pueblo ruso camino de las re­formas sociales.

Es indudable que se nota en el poema la influencia de los tiempos (1870) en que fue escrito, muy distintos de aquellos (1825) en que estalló la primera revolución rusa. La idea del amor al pueblo ruso, tal como la expresa la princesa Volkonskaja, que en su vejez cuenta a sus nietos sus vicisitudes («Si te han caído en suerte muchos dolores, tú compartes los do­lores ajenos, y cuando mis lágrimas están a punto de brotar, ya desde hace tiempo tú derramaste las tuyas. Tú amas a los in­felices, oh pueblo de Rusia»), es un ante­cedente del famoso movimiento de la «mar­cha hacia el pueblo» («narodnichestvo»), del que Nekrasov fue un precursor e in­cluso un participante en los últimos años de su vida. Trad. ital. de V. Narducci (Ro­ma, 1930).

E. Lo Gatto

Las Mujeres Sabihondas, Molière

[Les fem­mes savantes]. Comedia en cinco actos y en verso, de Molière (Jean Baptiste Poquelin, 1622-1673), estrenada en París el 11de marzo de 1672.

En casa del buen bur­gués Chrysale, su mujer Philaminte, su hermana Bélise y su hija Armande se ocu­pan de la poesía y la ciencia, despreciando las humildes faenas domésticas, y quieren despedir a la criada Martine, que no habla según la gramática. Bélise y Armande ha­cen incluso alarde de cierto desprecio hacia el matrimonio. Sólo Henriette, otra hija de Chrysale, es una muchacha sencilla y jui­ciosa y piensa en casarse con Clitandre.

Éste, al principio, amó a Armande, pero luego, no pudiendo aguantar sus aires de presumida, se dirigió sinceramente hacia la hermana menor, cosa que, desde luego, mo­lesta a la otra. La madre quiere casar a Henriette con un poeta fracasado, Trissotin (v.), que sabe lisonjear a las tres sabihondas entreteniéndolas con rimas de las peores y escuchando sus discursos de filo­sofía y ciencia. Con un colega, el sabio Vadius, se cambian recíprocamente las ala­banzas más empalagosas, aunque la verdad es que acaban siempre riñendo e insul­tándose.

La madre sigue decidida a querer lo por yerno; Henriette se opone a ello, apoyada por su padre, por el hermano de éste, Ariste, y por Martine. Armande, ene­miga del matrimonio, se conformaría, sin embargo, con casarse ahora con Clitandre, a quien no interesa lo más mínimo. Phila­minte apresura las bodas, puesto que Tris­sotin no renuncia siquiera cuando Henriette le declara que no le quiere. Están presen­tes, con el notario, los dos candidatos, sos­tenido uno por la madre y el otro por el padre, quien al final tiene que ceder ante la voluntad de su mujer. De repente llega Ariste con la noticia de que la familia ha perdido toda su fortuna, lo cual aleja en el acto a Trissotin. Era una simulación que asegura la felicidad de los dos enamorados.

El autor recoge el tema de las Preciosas ridículas (v.), adaptándolo a la nueva mo­da, a tenor de la cual las damas se dedica­ban también a la ciencia. Aquélla era una rápida y aguda farsa; ésta es una vasta comedia, en que la sátira literaria llega a ser sátira de las costumbres y apología de la mujer de su casa y de las sanas virtu­des domésticas. Es también la victoria de la naturaleza, que suscita los celos en la fría y orgullosa Armande, y de la razón, que se revela incluso a la obstinada Philaminte. La dulce gracia de Henriette, el pa­dre lleno de sentido común, pero débil frente a su mujer, y la chispeante Martine dan a la obra cierta ligereza y un sano hu­morismo. [Trad. española de Julio Gómez de la Serna en Obras completas (Madrid, 1950)].

V. Lugli

En esta obra, Molière reanuda la alianza de la verdad y del bien, de lo falso y del mal, alianza que le atraía, pero que su lu­cidez y su cansancio siempre rompían o amenazaban con romper. (Fernandez)

Mujeres Sin Pareja, George R. Gissing

[Odd Wornen]. Novela de George R. Gissing (1857-1903), publicada en Londres en 1893. El doctor Madden, un médico rural bonachón y con­servador, dio a sus hijas una educación tradicional, dejándolas, al morir inespera­damente, faltas de medios y totalmente de preparación para afrontar las dificultades de la vida. Las dos mayores, Alicia y Virginia, llevan una existencia penosa después de haber conocido todas las amarguras de su posición de subordinadas en los puestos que ocuparon, una como ama de llaves, y la otra como señorita de compañía.

Una necesi­dad de escapar de cualquier modo a su vida gris y humillante, lleva lentamente a Virginia hacia el alcoholismo. Mónica, la hermana menor, no tiene más que una aspiración: evitar el triste destino de sus hermanas por medio del matrimonio. Mary Barfoot, la fundadora de un curso comercial para señoritas, que es al mismo tiempo un cen­tro de las nuevas ideas feministas, la pone bajo su protección. Le presenta a Rhoda Nunn, una exponente de la emancipación femenina. Pero Mónica está imbuida de las ideas tradicionales que le dejó la edu­cación paterna y no puede hacer suyas las aspiraciones de Rhoda Nunn, ni tam­poco encontrar en el trabajo una satisfac­ción y un fin que no sea tan sólo material.

Por lo tanto acepta casarse con Widdowson, un hombre anciano y acomodado; pero su unión resulta un fracaso, pues sin querer­lo, dado que continúa en relación con Rho­da Nunn, Mónica está influida por el es­píritu nuevo y choca contra la mentalidad celosa y tiránica de su marido. Desilusión nada por una pasión romántica, Mónica fallece al dar a luz una niña, sobre la que velarán las dos hermanas Madden y Rhoda Nunn, y de la que tendría que brotar, bajo la influencia de estas opuestas tendencias, la mujer nueva. El escritor advierte la necesidad de un cambio en la posición so­cial de la mujer, pero no parece prever que la humanidad puede sacar de ello alguna ventaja, por lo menos en lo que se refiere a un próximo futuro.

Las corrientes pesi­mistas de Europa, la insatisfacción intelec­tual de fin de siglo y el profundo malestar social de Inglaterra provocaron en Gissing, al igual que en los demás novelistas de la reacción antivictoriana, la exigencia más o menos clara de cambios profundos. Pero el mundo en que el escritor se había for­mado y al que íntimamente pertenecía, se­guía, a pesar de todo, siendo el Victoriano; por lo tanto, su exigencia la percibía sólo el intelecto y se agotó en la crítica y en el pesimismo, sin llegar a una concepción ra­dicalmente diferente a la combatida.

La novela adolece de esta posición del escritor y resulta, en conjunto, poco persuasiva. Los méritos de la obra tenemos que buscar­los en el estudio de ciertos personajes (es­pecialmente Rhoda Nunn) y en algunas descripciones, como, por ejemplo, las dis­tintas fases del alcoholismo de Virginia, en que el arte realista de Gissing recurre a todos sus recursos.

R. Barocas