Una Mujer Muerta a Fuerza de Bondad, Thomas Heywood

[A Woman killed with Kindness]. Drama en cinco actos, en verso y prosa, de Thomas Heywood (hacia 1574- 1641), representado en 1603 y publicado en Londres en 1607.

Frankford, un señor rural, aparece al comenzar el drama como marido feliz de una mujer perfecta. Pero su gene­rosidad le decide a acoger en su casa a un amigo pobre, Wendoll, quien se enamora locamente de la mujer de Frankford; ésta, estupefacta y horrorizada al principio, aca­ba cediendo. Avisado por un criado fiel, Frankford simula una ausencia y, regre­sando inesperadamente, encuentra a su mu­jer en los brazos del amigo. Pero no quie­re vengarse con la violencia.

Echa de su casa al amigo infiel y envía a la mujer a un castillo aislado, donde vivirá con todas las comodidades, pero sin la esperanza de volver a ver nunca más ni a él ni a sus hijos. Desesperada, atormentada por el re­mordimiento, la mujer se deja morir y an­tes de exhalar el último aliento implora la presencia de su marido, quien se dirige hacia el castillo llevando su perdón. El drama contiene además una trama secun­daria, mal cosida a la principal, que narra la pelea entre dos señores rurales. Uno de ellos manda encarcelar al otro, pero el amor del opresor para con la hermana del oprimido, les hace reconciliar.

De todos modos el interés se concentra en la trama principal que, tratada con sencillez de tono, fuerza dramática y delicadeza de sen­timiento, la erigen en obra maestra de este dramaturgo elisabetiano demasiado fecun­do. Una mujer muerta a fuerza de bondad pertenece a aquel género de drama domés­tico, cuyo primer ejemplo en el teatro in­glés es Arden de Feversham (v.); pero Heywood evita las escenas violentas e in­funde a todo el drama un sentido de no­bleza moral, de profunda melancolía y de humana piedad.

R. Barocas

La Mujer, Juez Y Parte, Jacob de Montfleury

[La femme juge et partie]. Comedia de Jacob de Montfleury (1640-1685), estrenada en 1669. Bernardillo, por una injusta acusación, cree culpable a su mujer Julia y la abandona en una isla desierta. Creyéndose ya libre de ella, dos años después quiere casarse con la joven Constanza; para asegurarse contra un posible retorno de su mujer, trata de obtener un destino de juez. Pero al puesto, como a la mano de Constanza, aspira tam­bién un joven forastero, Federico, que lo­gra conseguir sus propósitos.

El nuevo juez, que no es otro que Julia, disfrazada y vuelta de la isla, cita a Bernardillo acu­sándole del asesinato de su esposa. Para salvar la vida, tiene que demostrar la in­fidelidad de Julia. Situación paradójica, que es lo mejor de la comedia, por lo de­más pesada y trabajosa, y que recuerda en cierto modo otra obra mejor de Mont- fleury, La escuela de los celosos (v.): el marido necesita que su mujer le haya sido infiel. Cuando Bernardillo encuentra que la mujer es inocente, ésta, es decir, el juez, suspende la prueba considerándole bastante castigado y se da a conocer a su esposo, que se reconcilia con ella. Y Cons­tanza podrá casarse con el joven que ama, don Lope.

Ser Lapo, La Mujer Juez y Parte y un Marido Más Honrado de lo que Quisiera, Gerolamo Gigli

La obra de Montfleury fue traducida al dialecto florentino por Gerolamo Gigli (1660-1772), en su comedia en cinco actos Ser Lapo o bien La muje juez y parte, y un marido  más honrado de lo que quisiera [La moglie giudice e parte e il marito più onorato del suo bisogno], publicada en 1731.

Es, sin duda, la mejor obra de este fecundo comediógrafo que, tras de haberse dedicado al teatro españolizante, acogió las influencias de la comedia de Molière y de sus continuadores en Francia, uniéndose a los primeros reformadores del teatro italiano. Lo mismo que los modelos franceses, la comedia se inspira en la antigua novela medieval de la mujer injustamente acusada, entregada a sicarios para que la maten y dejada por éstos en libertad; el Bernardillo de Montfleury se convierte en un brusco y violento notario florentino, ser Lapo, que creyéndose traicionado por su mujer, Julia, acusada por su camarera Prizia, trata de matarla, y creyéndola muerta piensa contraer segundas nupcias con Constanza.

La acción ocurre en Piombino y sigue fielmente el desenvolvimiento de la comedia francesa. Esta novelesca trama resulta bastante viva gracias al personaje de Lapo, campesino tosco y resuelto, todo voluntad y decisión, que en todos los interrogatorios sufridos revela siempre su fuerza de carácter y se defiende furiosamente hasta que le fallan las fuerzas. El dialecto florentino, dedicadamente plebeyo, que Gigli  utiliza, le permite expresarse con toda su violencia popular.

U. Déttore

Ser Lapo, La Mujer Juez y Parte y un Marido Más Honrado de lo que Quisiera, Gerolamo Gigli

La obra de Montfleury fue traducida al dialecto florentino por Gerolamo Gigli (1660-1772), en su comedia en cinco actos Ser Lapo o bien La muje juez y parte, y un marido  más honrado de lo que quisiera [La moglie giudice e parte e il marito più onorato del suo bisogno], publicada en 1731.

Es, sin duda, la mejor obra de este fecundo comediógrafo que, tras de haberse dedicado al teatro españolizante, acogió las influencias de la comedia de Molière y de sus continuadores en Francia, uniéndose a los primeros reformadores del teatro italiano. Lo mismo que los modelos franceses, la comedia se inspira en la antigua novela medieval de la mujer injustamente acusada, entregada a sicarios para que la maten y dejada por éstos en libertad; el Bernardillo de Montfleury se convierte en un brusco y violento notario florentino, ser Lapo, que creyéndose traicionado por su mujer, Julia, acusada por su camarera Prizia, trata de matarla, y creyéndola muerta piensa contraer segundas nupcias con Constanza.

La acción ocurre en Piombino y sigue fielmente el desenvolvimiento de la comedia francesa. Esta novelesca trama resulta bastante viva gracias al personaje de Lapo, campesino tosco y resuelto, todo voluntad y decisión, que en todos los interrogatorios sufridos revela siempre su fuerza de carácter y se defiende furiosamente hasta que le fallan las fuerzas. El dialecto florentino, dedicadamente plebeyo, que Gigli  utiliza, le permite expresarse con toda su violencia popular.

U. Déttore

La Mujer Ideal, Marco Praga

[La moglie ideale]. Comedia en tres actos de Marco Praga (1862-1929), estrenada el año 1890 y considerada como su obra maestra. Alguien dijo que se trata de un plagio de la Pari­siense (v.) de Henry Becque, pero en rea­lidad esta comedia tiene una originalidad de construcción y de estilo que la distingue netamente del modelo francés; toda la ac­ción, está dirigida a dar relieve a la figura de Giulia, y sostener su doble juego de mujer perfecta, con ficciones de celos y estremecimientos inquietos que siempre sa­be explotar en su propio provecho, y de amante apasionada, que vive su pecado con picardía igualmente astuta.

Así Giulia tie­ne dos existencias paralelas: una dominada por la temblorosa angustia provocada por la sospecha de que Gustavo, su amante se canse de ella, y la conyugal, construida astutamente sobre el motivo de unos falsos celos hacia Piero, su marido. Gustavo está realmente decidido a dejarla, y le ha co­municado, por carta, su resolución; Giulia se dirige a casa de su amante, con la ex­cusa de comunicarle el éxito favorable de una encuesta confiada a su marido, que ha tenido que ausentarse. Sonriente y desen­vuelta, Giulia mariposea por la habitación eludiendo toda pregunta sobre la carta, y sigue imponiéndose al hombre, perplejo e incapaz de rebelarse. Los acontecimientos se precipitan inesperadamente: Gustavo, por la ventana, descubre al marido que en­tra por el portal.

Ahora Giulia sabe que su marido sospecha y que su ausencia fue un pretexto para sorprenderla; sus dos mundos de seriedad y ficción parece que van a derrumbarse a la vez. Pero no se asusta y pasa decididamente a la ofensiva: se encuentra allí precisamente porque com­prendió que Piero quería ponerla a prue­ba con el engaño del presunto viaje, y qui­so confundir sus celos. Piero la cree; por otra parte está enterado de que Gustavo va a casarse y no le queda más remedio que felicitar a su amigo. Un golpe duro para el corazón de Giulia: su existencia auténtica, de amante, se desvanece para siempre y no le queda más que la ficticia de mujer ideal. Sin embargo, no es ésta tan ficticia como parece, ya que al fin y al cabo también tenía su fondo de verdad; fondo que lentamente va aflorando y cier­tamente seguirá haciéndose cada vez más real.

Y sobre este motivo, apenas indicado alusivamente, termina la comedia, y en él tenemos el aspecto más original y poético de la obra. La mujer ideal puso a Praga en el primer lugar de la tríada Giacosa, Praga, Rovetta, que dominó el teatro ita­liano a fines de siglo. La comedia burguesa tuvo en él un nuevo cultivador que había de continuar su tradición hasta el umbral de la guerra del 14.

G. G. Severi