El Noble Arte, Thomas Deloney

[The Gentle Craft]. Obra del escritor inglés Thomas Deloney (15439-1600?), publicada en 1598. Es una serie de cuentos, dedicados al arte de za­patero, que pasa revista a los zapateros más famosos de la leyenda y de la historia.

Se trata de una corporación, popular por aquel entonces en Inglaterra, cuyos miem­bros eran conocidos por las baladas que componían, donde narraban los hechos de sus colegas contemporáneos y antiguos, así como los viajes que emprendían para vender sus mercancías. Desde San Hugo, mártir bajo Diocleciano, hasta el patrón de los zapateros, San Crispín, de ascendencia real, perseguido por el emperador Maximino, y Simón Eyre, zapatero que en tiem­pos de Enrique IV llegó a ser alcalde de Londres y fundó el mercado de cueros de Leadenhall, e instituyó, adquiriendo popu­laridad, un día de feria para sus colegas, a quienes ofrecía, con dicha ocasión festi­va, un refresco; o Ricardo Castelar, que en tiempos de Enrique VIII murió rico y dejó su patrimonio a los pobres y a los hospi­tales, Deloney recuerda hechos y figuras brillantes en distintos aspectos y dignos de atención.

Otras historias son las de maese Peachey y sus hombres, donde se narra vivamente una solemne paliza que el zapatero infligió a unos insolentes corte­sanos, y se explica cómo Tom Drim, uno de los trabajadores de Peachey, fue re­chazado por una viuda, la de Tom Now- Now, zapatero y menestral. En todas estas historias se combinan y desarrollan inci­dentes y escenas, dibujos a lo vivo de figu­ras, amores populares con criadas de hos­tería; y el autor narra las relaciones entre patrones y trabajadores, la vida de los obreros en el trabajo y en el recreo. Es­pecialmente en las primeras historias, el autor tiende al Eufuísmo (v.) y se esmera en narrar con estilo rico, lleno de metá­foras de pesada elegancia.

Pero en las es­cenas más populares, que se advierten ob­servadas por un genial escritor, se vuelve ágil, alegre, preciso. Entre los narradores isabelinos es el que tiene mayor soltura y quien sin duda ofrece hoy mayor interés. Su diálogo es el más natural, el más rea­lista. Distintos de los de Nashe, sus héroes no son tipos de novela picaresca, sino obre­ros de su época, observados con un realis­mo del que Deloney es el iniciador. En esta obra se inspiró Dekker para su Fiesta de los zapateros.

A. Camerino

Nîsh Qâti, Anónimo

Es una recopilación de ple­garias conjuradoras en lengua asiría, en­contrada en la biblioteca del rey Assurbanipal de Asiría (669-626 a. de C.). Están dirigidas a las divinidades más importantes del panteón asirio y son llamadas « Nîsh Qâti » — en sumerio «shu-illa» —, o sea, «ac­ción de levantar la mano», porque para los antiguos mesopotamios quienes rezaban a los dioses habían de levantar la mano de­recha en señal de homenaje y adoración.

Las plegarias « Nîsh Qâti » invitan a la di­vinidad indicada a hacer cesar el mal y las desgracias del orante, que indica su nombre y el de su padre, la causa de su desgracia, su intención de servir fielmente a su dios y da además las indicaciones ne­cesarias para efectuar actos mágicos que fuesen indispensables para conseguir su in­tención. Edición de King, Babylonian magic and sorcery (Londres, 1896). Véase además, Mullo Weir, A lexicon of Accadian prayers in the rituals of expiation (Oxford, 1934).

G. Furlani

Nishiyama Monogatari, Takebe Ayatari

[Historia de Nishiyama]. Novela del escritor japonés Takebe Ayatari (1718-1774), publicada en 1768. Es la narración de las diferencias, que duraron muchos años y al fin se re­solvieron, entre dos familias emparentadas del pueblo de Matsuo, en el monte Nishiyama, en la provincia de Yamato, y de ahí el título.

La novela, con todo, es conside­rada como un producto de pura erudición filológica más que como una obra de arte. Takabe imita el estilo clásico, adoptando palabras de la antigua lengua caídas desde hace tiempo en desuso, cuyo sentido ha de explicar en notas que acompañan el texto, por lo que su obra ofrece el curioso ejem­plo de un relato copiosamente comentado por el autor. Discípulo de Kamo Mabuchi (1697-1769), siente plenamente la influencia de la escuela de los «wagakusha» (afirmadores de los ideales tradicionales y del pensamiento indígena japonés) y actúa en su defensa como uno de los más encarniza­dos mantenedores de la literatura nacional.

Su tentativa de volver a tomar la antigua lengua y plegarla a las nuevas exigencias del relato, efectuando de ese modo, también en la literatura narrativa, el resurgimiento de la Antigüedad, no fue aislado, sino que tuvo seguidores e imitadores que llegaron incluso a constituir una verdadera escuela de la novela en estilo clásico.

Y. Kawamura

Nirukta, Anónimo

Obra hindú de etimología, en idioma sánscrito. Está dividida en 12 libros, a los que más tarde se añadieron otros dos. El primer libro es una introducción y trata de los principios de la gramática y de la exégesis. El segundo y el tercero tratan de la exégesis. Los demás contienen co­mentarios y glosas de palabras védicas. El autor de Nirukta es Yāska, que se remonta al siglo V a. de C., y su prosa es un modelo de prosa sánscrita anterior a PáninL Fue publicada por R. Roth en Gottinga en 1852, y en la Biblioteca Hindú de Calcuta, en 1882-1891.

A. M. Pizzagalli

Nise Murasaki Inaka Genji, Ryūtei Tanehiko

[Una falsa Murasaki y un Genji rústico]. Novela del japonés Ryūtei Tanehiko (1783-1842), en 152 volúmenes, divididos en 40 partes, de las cuales 38 fueron publicadas de 1829 a 1842; de las otras dos se incautó el go­bierno con decisión que influyó no poco en la enfermedad que llevó al autor a la tumba.

En 1847, Ippitsuan publicó póstumas las dos últimas partes, después de ha­ber hecho oportunas modificaciones. La no­vela es una tentativa de vulgarización del famoso Genji Monogatari (v.) de Murasaki- no-Shikibu, y su importancia está en el hecho de confluir en ella todos los elemen­tos de las tentativas precedentes del mis­mo género, a las que, sin embargo, es netamente superior.

Del Genji Monogatari, Ryūtei Tanehiko extrajo, transformándolas y adaptándolas, pero sin respetar el orden, todas las vicisitudes de carácter dramático y aventurero, con la diferencia de que el ambiente descrito, aunque atribuido por al­gunos al período Muromachi (1392-1603), pertenece en realidad a la época del autor o, a menudo, al período Genroku (1688- 1703). En lugar de la Corte imperial encon­tramos aquí la de Shōgun, y las antiguas «uta» (poesías clásicas de 31 sílabas) están frecuentemente sustituidas por haikai (epi­gramas de 17 sílabas).

El estilo es volunta­riamente popular y, además, a diferencia del Genji, está en armonía con las tenden­cias entonces predominantes en la novela, y a menudo se exalta el espíritu caballe­resco y la moral confuciana. Algunos ca­racteres femeninos, felizmente tratados, tes­timonian dotes poco comunes en el autor y se destaca también el hecho de que, aunque la novela contenga, como su mode­lo clásico, una serie interminable de aven­turas amorosas, Tanehiko supo evitar lo bajo y lo obsceno en una época en que en la literatura popular narrativa ambos elementos estaban de moda, pese a los rigores de la censura.

Desde un punto de vista puramente literario, la obra tiene un valor limitado; de todos modos, da una medida de las posibilidades del autor, en­tonces en el pináculo de su madurez ar­tística, y el éxito conseguido fue tan grande que enriqueció, a lo que parece, al mo­desto editor que la publicó. Este éxito, al que contribuyeron en grado no desprecia­ble las magníficas ilustraciones que adornaban el texto y que fueron dibujadas a propósito por el famoso pintor Utagawa Kunisada (1787-1865), tuvo como efecto el hacer popular el nombre de Genji y hacer dramatizar la novela, que apareció, por ello, varias veces en escena.

Y. Kawamura