La Noche de Sábado del Campesino, Robert Burns

[The Cotter’s Saturday Night]. Breve poema del escritor escocés Robert Burns (1759-1796), publicada en 1785. Consta de veinte estrofas de nueve versos cada una; los ocho primeros de cinco pies, en rima alterna, el noveno de siete pies, rimando con el octavo. Al dedicarlo al amigo Ro­bert Aiken de Ayr, declara el poeta que no desea ni fama ni riquezas y que tan sólo se propone describir en sencillos versos (era campesino, hijo de campesinos) la vida simple de la gente aldeana.

Es una tarde de sábado, en el mes de noviembre, y el campesino, fatigado, pero feliz por el re­poso que le espera al día siguiente, abando­na los campos y se dirige a su casita, don­de le esperan con alegría sus hijos y su esposa. Mientras él goza la tranquilidad del hogar doméstico, entran los hijos ma­yores que vuelven de trabajar, y entre ellos Jenny, bella y floreciente, que trae a su padre el salario ganado con fatiga.

La ma­dre cocina, el padre da a los hijos conse­jos de rectitud y honradez. De repente llaman a la puerta y Jenny dice que se trata de un joven vecino que la acompañó a casa. Comprendiendo la madre los senti­mientos de la muchacha, pregunta ansiosa­mente el nombre y se siente jubilosa al oír que se trata de un buen muchacho: toda la familia acoge con alegría al hués­ped, invitándole a una cena modesta y fru­gal. Después, se reúnen en torno al hogar y cantan todos las más famosas tonadas po­pulares de Escocia.

Finalmente, el padre lee la Biblia, se arrodilla y reza: la verda­dera religión está en la modesta casa del campesino. Seguidamente se retiran todos y los padres rezan a Dios para sí y para sus hijos: «Oh Scotia, My dear native soil» (mi querido solar patrio), exclama el poe­ta, y termina exaltando al antiguo héroe Wallace, representante de la indómita lucha de los escoceses contra los ingleses. El poema, compuesto en el dialecto escocés de las Tierras Bajas, y explicado con tér­minos ingleses para facilitar su Compren­sión, describe en parte la familia del poeta. El argumento y el título fueron en cambio sugeridos por El hogar del colono [Farmer’s Ingle] del escocés Robert Fergusson (1750- 1774); la forma es rica en musicalidad y la rima fácil y natural.

G. Lupi

Noche del Sábado, Jacinto Benavente

«Novela es­cénica» en cinco cuadros del comediógrafo español Jacinto Benavente (1866-1954), representada en 1903.

El argumento se des­arrolla una noche de sábado en una esta­ción termal «entre Francia e Italia», donde con los demás huéspedes de importancia se encuentran el príncipe Miguel Alejandro y su sobrino el príncipe Florencio, presuntos herederos de la corona del fantástico reino de Suabia. El primero ha arrancado de la demente lujuria del segundo a la Bella Imperia, una pueblerina romana que, desde el momento en que un escultor modeló con sus formas juveniles una estatua famosa, ha quedado como poseída por un sueño de grandeza y belleza que le ha creado una especie de oasis ideal en su vida de cor­tesana.

Donina, la hija de catorce años de Imperia, ha huido de su casa con un ar­tista joven y cínico, Nunú, de quien está locamente enamorada. La cortesana, que sabe que no ha sido para la joven una auténtica madre, perdona dicha decisión, a mayor abundamiento porque cree reco­nocer en el gesto de su hija una repetición instintiva de su ansia de belleza. Pero Donina es de temperamento muy distinto: es una sentimental impulsiva y cuando ad­vierte que su amante la ha vendido a la lujuria del príncipe Florencio, apuñala a este último y muere obsesionada por la pesadilla y por el abandono de Nunú.

Imperia siente despertarse en ella el senti­miento maternal, pero es sólo una ligera turbación, y después de dar un beso sobre la frente de su hija marcha para mante­nerse fiel a su ideal de belleza y grandeza.

La «novela escénica» de Benavente es tea­tro poético que penetra en el teatro de costumbres y no puede decirse que la mez­cla esté mal conseguida; el defecto de la obra, rica en poesía y experiencia teatral, radica en la indeterminación brumosa de la ideología sobre la cual se basa: toda la vida es una tragedia de cuyo movimiento vertiginoso sólo se libra quien sabe mirar hacia un espejismo ideal.

A. R. Ferrarin

La Noche de San Juan, Félix Lope de Vega Carpió

Comedia en tres actos y en verso del gran dramatur­go español Félix Lope de Vega Carpió (1562-1635), comprendida en la Parte XXI de su teatro, publicada después de su muer­te por su hija Feliciana, en 1635.

Compues­ta para las fiestas en honor de Felipe IV y de Isabel, organizadas por la condesa- duquesa de Olivares en el jardín del conde de Monterrey, fue representada la noche del 24 de junio de 1631. Es una exaltación, a la vez, de la fiesta y de la mágica no­che sagrada para los auspicios del amor. La hermosa Leonor ama al rico indiano don Juan, quien consigue estrechar lazos de amistad con don Luis, hermano de Leo­nor, con el fin de poder disfrutar de su amor sin el obstáculo de ventanas ni ce­losías.

Pero tampoco la amistad de don Luis es desinteresada; ama a Blanca y espera los buenos oficios de don Juan, que es ami­go del hermano de ella, don Bernardo, para conseguir su mano. Don Juan no pide otra cosa para convertirse en señor absoluto de Leonor y efectúa la embajada con el calor de un verdadero casamentero, confundiendo en iguales alabanzas a la esposa, al preten­diente y a los preparativos para la fiesta real. Don Bernardo se siente honrado por la petición y, como aprecia tanto a don Luis, confiesa que la ocasión es magnífica para realizar un antiguo deseo suyo: pedir la mano de la hermana de don Luis.

El pobre don Juan se siente como si acaba­ran de matarle y con la muerte en el co­razón vuelve junto a don Luis para comu­nicarle la respuesta de don Bernardo y des­pedirse de Leonor. Ésta, al saber la noticia, se desmaya; entonces don Juan, que estaba a punto de irse a Sevilla, se queda, y am­bos deciden huir. También Blanca, que no puede sufrir a don Bernardo y ama a don Pedro, concierta con ellos la huida, apro­vechándose de la fiesta nocturna. Don Juan y Leonor se encuentran en el Prado, pero provocados por un grupo de jovenzuelos, don Juan y su criado Tello echan mano a la espada y acaban en la cárcel.

Leonor, que se queda sola, es socorrida por don Pedro, que en la puerta de su casa espera a Blanca. Ésta llega al fin y, al encontrar a una mujer en casa de don Pedro, indig­nada, quiere marcharse y sólo la interven­ción de Leonor consigue aclarar las cosas y convencerla de la lealtad de don Pedro. Pero de madrugada llegan a casa de don Pedro, don Luis y don Bernardo, en busca de sus respectivas hermanas. También llega don Juan que, puesto en libertad, va en busca de Leonor. Las damas declaran su voluntad, ambos hermanos se muestran ge­nerosos y cada cual se queda con lo suyo. Sólo Tello, en lugar de Inés, la criada de Leonor, se encuentra entre los brazos de Antonia, la criada de Blanca.

La comedia, aunque escrita en tres días, como se dijo y confirmó el autor, por la facilidad del juego escénico y la elegancia de la versi­ficación es una de las mejores del «Fénix». Sobre el leve motivo de la trama se di­buja una coloreada y sugestiva visión de la noche de San Juan, llena de presagios y perfumes: las alegrías de la fiesta, los bailes, los cantos, el Prado y las parejas amorosas. La nota cómica no sale nunca de un mesurado contrapunto entre los sus­piros y deliquios sentimentales, y contri­buye a hacer de la comedia un delicioso juego de trinos, una obra maestra de gra­cia sobre la que se modelará la comedia de costumbres que va de Tirso a Moreto.

C. Capasso

Noche de Epifanía, William Shakespeare

[Twelfth Night or What You Will; literalmente: La duodé­cima noche o Lo que queráis]. Comedia en cinco actos y en verso y prosa de William Shakespeare (1564-1616), escrita hacia los años 1599-1600, quizá representada la noche de Epifanía del 1600 y publicada en el in­folio de 1623.

John Manningham, que vio la comedia representada en la fiesta anual de los juristas en el Temple por la Can­delaria de 1601, la comparó en su Diario a un drama italiano, Los engaños. Se su­pone que se trata de los Engañados (v.) de los Académicos Entronizados (1537), que es la fuente de Bandello, Novelle, II, 36 (tra­ducida por Belleforest, Histoires tragiques, IV, 59), de la que a su vez deriva el cuento «Apolonio y Sila» [«Apolonius and Silla»] del Adiós a la profesión militar [Farewell to the Military Profession] de Barnabe Riche (1581).

Probablemente, Shakespeare se fijó en este último para el motivo del nau­fragio. Los Engañados fueron traducidos al francés por Charles Estienne con el título: Les Abusés (Lyon, 1543). En los Engañados se encuentran los nombres Malevolti y Fabio, que se pueden aproximar respectivamente a los shakespearianos de Aguecheek y Fabian. El motivo de la dama disfrazada de paje, bastante usual, aparece en otras obras que Shakespeare podría haber visto; por ejemplo, Parismus de Emanuel Forde (1598), donde se encuentran el naufragio y los nombres de Olivia y Violeta. Dos ge­melos parecidísimos, Sebastián y Viola, se ven separados por un naufragio en las costas de Iliria.

Viola, llevada a la playa en una embarcación, se emplea como paje con el nombre de Cesario, junto al duque Orsino, enamorado de la condesa Olivia, que rechaza, sin embargo, su amor y vive aislada debido al luto por su hermano. Or­sino se confía a Viola-Cesario y la envía a interceder en su favor cerca de Olivia, con gran tormento por su parte, pues Viola se ha enamorado de Orsino. Olivia a su vez se enamora de Viola-Cesario. Entretan­to, Sebastián, que durante el naufragio ha sido auxiliado por una nave mandada por Antonio, llega con éste a Iliria.

Junto a la intriga sentimental y novelesca se desarro­lla otra satírica, que se origina en el círculo de la condesa Olivia: la rivalidad entre el intendente Malvolio, puritano austero y so­berbio, y la compañía bohemia de sir Toby Belch, tío de la condesa, borrachín penden­ciero y espadachín; de sir Andrew Ague­cheek (el nombre puede corresponder, como se ha dicho, al de Malevolti en los Enga­ñados), gentilhombre vanidoso, litigante y cobarde, que aspira a la mano de la con­desa; de María, la dama de compañía, me­nuda de estatura pero llena de ingenio, y del bufón Feste, que se burla de todo, in­cluso del luto de la condesa.

Estos últimos, a instancias de María, hacen una broma a Malvolio enviándole una falsa carta de amor de la condesa, por lo que Malvolio afecta actitudes y raptos extraños, creyen­do complacer así a su señora, mientras ob­tiene el efecto contrario y es encerrado como loco en una habitación desocupada. Viola-Cesario, desafiada por sir Andrew por instigación de sir Toby (un desafío en que ambos contendientes compiten en estar asus­tados), es salvada del conflicto por Anto­nio, que la cambia por Sebastián.

Antonio arrestado debido a un rencor que por él siente el duque Orsino, pide a Viola-Cesario una bolsa que él confió a Sebastián y acusa de ingratitud a su presunto amigo, que naturalmente no sabe nada de la bolsa. Olivia, encontrándose con Sebastián, lo to­ma por Cesario, le invita a su casa y le ofrece su amor y, con el consentimiento de Cesario, se casa con él. Orsino va a vi­sitar a Olivia; Antonio es conducido a su presencia encadenado y sostiene que Ce­sario es el joven salvado por él, mientras Olivia sostiene que es su marido. El duque, indignado, se despide de Olivia y del su­puesto hipócrita Cesario, cuando la llegada de Sebastián aclara el equívoco.

El duque, al darse cuenta del amor de Viola, que ha abandonado el traje viril, dirige a ella su afecto y se casan. La comedia, que por la intriga, el fondo y la atmósfera alegre y satírica tiene muchos puntos de contacto con Como gustéis (v.) y más aún con la Comedia de las equivocaciones (v.)> por sus incidentes (naufragio, hermano y her­mana idénticos y disfraz masculino de la hermana, supuesto loco que es encerrado, etc.), es una deliciosa recapitulación de la materia cómica shakespeariana y contiene algunas de las escenas más brillantes del dramaturgo, como las del segundo acto, donde lo cómico y lo sentimental se mez­clan con exquisito gusto y equilibrio y, después de haber insinuado la tragedia (amor imposible de Olivia por Viola-Cesa­rio), cae en plena farsa (burla a Malvolio); es notable especialmente la escena cuarta, con su atmósfera de pasión tímida y ar­diente, que se exalta en un sueño imposi­ble, la escena entre Viola y Orsino, que Shakespeare había ya esbozado en los Dos hidalgos de Verona (v.).

Los tres últimos actos, aunque no participen de la atmós­fera escénica del segundo, desde el punto de vista escénico tienen la habilidad de las mejores farsas de Molière. Entre los personajes, algunos son tipos fijos, anima­dos por la maestría shakespeariana, como el duque de Orsino, enamorado del amor, lánguido y zalamero, el clásico «dolido», o la condesa Olivia, también una sentimental, que toma actitudes de hermana inconsola­ble y cede al primer estremecimiento de simpatía, y tipos fijos son también sir An­drew, sir Toby, el bufón y, en cierto sen­tido, también Malvolio (v.), que gustó tan­to en el siglo XVII que Carlos I lo anotaba en su ejemplar como el carácter más im­portante del drama; pero la figura de Viola (v.) es la gran creación de esta obra sha­kespeariana.

Son muy citadas las poesías: «iOh, amante mía! ¿Dónde vas errando?» [«O mistress mine, where are you roaming?», II, 3]; «Cuando era un niñito» [«When I was a little tiny boy», V, 1]; el pasaje (II, 4, 110 y ss.): «Ella no confesó nunca su amor, pero dejó que su secreto, como un gusano en el capullo, se alimen­tase de sus mejillas rosadas. Se consumía pensando y con lívida melancolía perma­necía como la estatua de la Resignación sobre un monumento fúnebre, sonriendo al dolor» [«She never told her love, But let concealment, etc.»]; el otro pasaje (II, 5, 147 y ss.) : «Algunos nacen grandes, otros llegan a la grandeza, y a otros la gran­deza se les viene encima» [«Some are born great, some achieve greatness, some have greatness thrust upon ’em»]; las frases: «lo­cura de medio verano» (o canicular) [«midsummer madness», III, 4, 61]; «y así la rueda del tiempo cumple sus venganzas» [«And thus the whirligig of time brings in his revenges», V, 1, 375]. [Trad. de R. Martínez Lafuente en Obras completas, to­mo VII (Valencia, s. a.), con el título La duodécima noche, y de Luis Astrana Marín en Obras completas (Madrid, 1951, 10.a edi­ción) con el título que hemos adoptado].

M. Praz

Un buen lector puede en cierto modo pe­netrar en el cerebro de Platón y pensar con él; con Shakespeare, no; nos deja fuera. Por su facultad ejecutora, por su creación, Shakespeare es único. (Emerson)

Noche de Arrabal, Atila József

[Külvárosi éj]. El más importante volumen de poesías lí­ricas del húngaro Atila József (1905-1937), publicado en 1932.. El mágico poeta de la naturaleza libre y de las casitas rústicas diseminadas por los campos, descubre, en este libro, el desierto de piedra de los arra­bales metropolitanos. Con un surrealismo intenso y de concretos relieves, József cin­cela, en unas pequeñas obras maestras de orfebrería, los días llenos de afán y las noches inquietas de los pobres. En muchas de las poesías del volumen: «Noche de arrabal», «Dime, ¿qué madura?», la voz del poeta adquiere potentes acentos de reivin­dicación social.

G. Hankiss