José M.a Alonso y Trelles

Poeta uruguayo n. en Santa María Ribadeo (Lugo, España) en 1857 y m. en Montevideo en 1924. Emigrante que llega en 1875 al Río de la Plata, reside primero en Chivilcoy (Buenos Aires) y después se establece definitiva­mente en Tala (Canelones, Uruguay); Sólo sale de allí para pasar cuatro años en Río Grande del Sur (Brasil), para cumplir sus deberes como diputado, pues fue elegido suplente para el período 1908-1911, ya que el titular murió apenas designado, y para hacer un viaje a España con el fin de abra­zar a su madre.

Dependiente de comercio, se casó con la hija de su jefe; procurador y periodista local, fundó El Tala Cómico y Momentáneas, y usó el seudónimo «El Viejo Pancho» para sus colaboraciones en El Fogón. Su obra se reduce al poema Juan el Loco, al ensayo dramático titulado Gua­cha y a las composiciones de su libro Paja brava (v.), que son las que le dieron nom­bre.

Es un poeta popular y regional, de ecos posrománticos y balbuceos modernistas: un lírico hispanouruguayo que canta a lo na­tivo y a lo gaucho con un tono íntimo que no es ajeno a la morriña del poeta gallego establecido en Uruguay.

J. Sapiña

Dámaso Alonso

Nacido en Madrid en 1898. En esta ciudad alcanzó los títulos de licen­ciado en Derecho y de doctor en Letras. Fue discípulo de Menéndez Pidal en el Centro de Estudios Históricos, colaborando en los Cursos para Extranjeros y en la «Revista de Filología Española».

Ha pasado nueve años enseñando literatura y lengua española en las universidades extranjeras de Berlín, Cambridge, Oxford, Stanford University (California), Hunter College y Columbia University (Nueva York).

Catedrá­tico de Lengua y Literatura Españolas en la Universidad de Valencia y actualmente de Filología Románica en la de Madrid, sucesor de Menéndez Pidal. Académico de número de la Real Academia Española; miembro de la Modern Language Association y doctor «honoris causa» por Burdeos y Hamburgo.

Ha colaborado en la «Revista de Occidente», «Revista de las Españas», «Sí», «Horizonte», «La Gaceta Literaria», «La Verdad», de Murcia; «Verso y prosa», «El Escorial», etc. En la actualidad dirige la «Biblioteca Románica Hispánica» en la que ha publicado Poesía española (Ensayo de métodos y límites estilísticos, 1950); Seis calas en la expresión literaria española (en colaboración con Carlos Bousoño, 1951); Poetas españoles contemporáneos (1952); Es­tudios y ensayos gongorinos; Menéndez Pe- layo, crítico literario y España y la novela.

Ha simultaneado sus trabajos de Filología e Historia Literaria (Erasmo, Gil Vicente, poesía clásica española), con sus obras de creación poética. Es magistral su edición con versión prosificada de las Soledades (1927) y su libro La lengua poética de Góngora (1935).

Ha estudiado también con gran fervor a San Juan de la Cruz en La poe­sía de San Juan de la Cruz (1942). El pri­mer libro de versos lo publicó en 1921 y se titulaba: Poemas puros: Poemillas de la ciudad. Su primera voz poética estaba do­tada de una gran sencillez.

En 1944 apare­ció su segundo libro de versos: Oscura no­ticia, en que la sencillez dejaba paso a la retórica postmodernista, y su tercer libro y el más importante: Hijos de la ira (v. Poesías). En él Alonso se muestra como un hombre esencialmente preocupado, agrio y patético en anhelante súplica a Dios, su única y posible esperanza.

J. M.a Pandolfi

Alonso de Madrigal

(El Tostado). Teólogo y escritor español n. en Madrigal de la Sierra (Ávila) hacia 1400 y m. en 1455. En la Universidad de Salamanca estu­dió Filosofía y Teología, Derecho civil y canónico. Fue uno de los hombres más eminentes de su siglo y sobresalió como exegeta y comentador de la Biblia.

En 1438 el pontífice Eugenio IV le nombró maestres­cuela de la catedral de Salamanca. Fue célebre la polémica que mantuvo con el dominico fray Juan de Torquemada, contra el cual escribió su Defensorio. Asistió al Concilio ¿le Basilea.

En 1444 ingresó en la Orden cartujana, tomando el hábito en la cartuja de Scala Dei (Tarragona), que aban­donó para ocupar el puesto de consejero del rey don Juan II y en 1449 el obispado de Ávila, que desempeñó hasta su muerte. Sus restos reposan detrás del altar mayor de la catedral abulense. Entre sus obras sobre­salen: Commentaria a los libros históricos de la Biblia en 21 tomos; Líber de quinqué figuratis paradoocis, Breviloquio de amor y amicicia, Tratado de los dioses de la gen­tilidad (1545), Confesional (1549); una adaptación castellana de la tragedia Medea (Salamanca, 1506) y De la óptima política (véase).

Carlos Jonas Love Almquist

Nacido en Estocolmo el 28 de noviembre de 1793, m. en Bremen el 26 de septiembre de 1866. Autor de una producción literaria vastísima y caó­tica, muy desigual, en la que se reflejan todas las tendencias, todo el fermento ideal del pensamiento romántico decimonónico.

Descendiente, por parte de madre, de la ilustre familia Giörwell, realizó los estudios superiores en Upsala y obtuvo después va­rios cargos en la administración civil de la capital. Espíritu rebelde que aspiraba en serio a poner en práctica el evangelio natu­ralista de Rousseau, abandonó pronto la «sociedad convencional», de la que se sen­tía prisionero, para establecerse en el cam­po, en el Värmland, donde en el año 1824 se casó con una campesina y vivió traba­jando de labrador. Fallida esta tentativa de vida primitiva, regresó a Estocolmo, donde gracias a unos buenos amigos pudo dedicar­se a la enseñanza en una escuela elemental, y en 1837 recibió también las órdenes sagra­das. Intentó inútilmente obtener una cáte­dra de Lingüística en la Universidad de Lund, y se dedicó después al periodismo de oposición (Aftonbladet) y a escribir.

En ju­nio de 1855 huyó de Estocolmo y se refu­gió en América, mientras en Suecia se espar­cía la noticia de que un usurero, J. J. von Scheven, lo había denunciado por falsificación de letras de cambio e intento de enve­nenamiento. Entre tanto, comenzaban a di­fundirse por la prensa sus escritos: Hvad är Kärlek (1816), Murnis (1819), Rosaura y Amorina (1822); después, de 1832 a 1851, Tömrosens bok [Libro de la rosa con espi­nas, v.]; Det gar an [Se puede, v., 1840], en defensa del amor libre; Colombine (1835), basada en el tema de La dama de las came­lias (v.); Urnan och Palatset, contra el valor del juramento y el vínculo de la promesa; Ramido Marinesco, sobre el tema de don Juan, y muchísimos otros cuentos, dramas, poemas épicos, fantasías en prosa y en verso, leyendas, visiones, novelas sentimentales y de aventuras sobre los más variados temas: de la Suecia de los Folklungos al Estocolmo de Gustavo III, de la Etiopía antigua a la Bretaña del rey Artús, de la Sicilia medie­val a la España del siglo XVI, difundiendo sus ideas sociales, políticas, literarias, reli­giosas y pedagógicas, y levantando cam­pañas de prensa, protestas, discusiones y acusaciones que, sin tener en cuenta el valor artístico de sus libros, se concentraban en la escandalosa y aventurera vida de Almquist. El tribunal lo condenó en rebeldía.

Quince años después, utilizando el falso nombre de K. Westermann, pasó de Estados Unidos a Ale­mania, donde vivió, solitario y descono­cido, los últimos meses de su vida.

M. Gabrieli

Amado Alonso

Filósofo español n. en Lerín en 1896. Trabajó en el Centro de Estudios Históricos de Madrid. Nacionali­zado argentino, dirige desde 1927 el Insti­tuto de Filología de Buenos Aires.

Su co­piosa producción (v. Estudios lingüísticos) abarca estudios de geografía lingüística, fonología, fonética, morfología, estilística y traducciones de Vossler, L. Spitzer y Hatzfeld. Es director de la Revista de Filología Hispánica y goza, como filólogo, de un gran prestigio en todo el mundo.

Es autor tam­bién del interesante libro El problema del español en América (1935); Castellano, espa­ñol, idioma nacional: historia espiritual de tres nombres; Gramática castellana (en co­laboración con Pedro Henríquez Ureña) y Poesía y estilo en Pablo Neruda. Interpre­tación de una poesía hermética.