[Elrerhöj]. Comedia romántica danesa, con canto y música, de Johan Ludvig Heiberg (1791-1860), estrenada en 1828. Constituye desde entonces, con el espléndido acompañamiento musical de Friedrich Kuhlau (1786-1823), la comedia más popular del teatro danés, continuamente representada con éxito constante. El argumento es mitad fábula y mitad intriga. La parte legendaria (el rey de la altura de los elfos no tolera la proximidad de ningún otro rey) está extraída de la recopilación de canciones populares hecha por Peder Syv (1695). El rey Cristián IV, en viaje de Vondingborg a Copenhague, quiere descansar junto a su vasallo Albert Ebbesen, que al día siguiente deberá casarse, por orden suya, con Elisabeth Munk. Pero Albert ama a la pobre Agnete, y Elisabeth al oficial del rey Poul Flemming. Agnete está bajo la influencia de los elfos, y los elfos combinan todos los enredos de este mundo: donde reine su señor, allí suceden confusiones. Pero cuando, imponente y alegre, llega el gran rey de los daneses, todas las nubes se evaporan, los elfos pierden su poder, en parte cierto y en parte imaginario (suscitado por el carácter soñador de Agnete y por los escrúpulos supersticiosos de quien se dice su madre), y los amantes, separados de distintas y shakespearianas maneras (v. Sueño de una noche de verano), se reúnen. Además, viendo en el dedo de Agnete un anillo que dio a Elisabeth Munk cuando era niña, el rey descubre que Agnete es la verdadera Elisabeth, mientras Elisabeth es la sobrina de su vasallo Walkendorff, a quien Agnete-Elisabeth fue robada. Por temor de la ira real, había combinado aquel engaño. Así todo se arregla y la voluntad real, junto con el amor de ambas parejas, puede ser respetado al pie de la letra. Agradable y llena de fantasía, la comedia mantiene intacta su límpida lozanía. Pero más que la intriga y los diálogos, tienen valor poético en Elverhój las canciones populares que figuran como admirables intermedios y participan de la acción.
G. Puccini

