Carlo Michelstaedter

Nació en Gorizia, de familia acomodada, el 3 de junio de 1887, murió en la misma localidad el 17 de octubre de 1910. Terminados los estudios medios, se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Florencia, per­maneciendo hasta junio de 1909 en aquella ciudad. Su obra principal, La persuasione e la retorica (v.) constituyó su tesis de licenciatura; pero Michelstaedter no llegó a terminar sus estudios universitarios porque poco después de haber leído su tesis en Florencia se suicidó en Gorizia. El hecho de que un joven, en buen estado físico, dotado de una sensibilidad y de una inteligencia poco comunes y de una personalidad compleja y profunda, bien dotado para la filosofía — además de La persuasione e la retorica hay que recordar el Diálogo sobre la salud (v.) —lo mismo que para la poesía y para la pintura (y para caricaturas) pusiera de­liberadamente fin a sus días ha sido expli­cado de diversos modos por los críticos, los cuales se han preguntado especialmente si existiría alguna relación entre la filosofía de Michelstaedter y su suicidio.

Las respuestas han sido variadas; y quizá ocurriera que Michelstaedter, alcan­zada su «verdad», resuelto el problema de la vida en los términos planteados por él, haya considerado inútil continuar su exis­tencia, que le obligaría a descender de la cumbre ideal a la que había sabido elevarse con la realización de su «sistema» a la sór­dida y prosaica realidad cotidiana. Visto de este modo, el suicidio habría sido una manifestación de la «persuasión», es decir, de la completa autonomía de la personali­dad humana, y por ello, a su modo, una reacción contra la «retórica». Pero hay que reconocer, sin embargo, que toda explica­ción, por aguda e ingeniosa que sea, sólo puede considerarse satisfactoria en parte, como no puede dejar de ocurrir cuando se intenta llegar con el arma del raciocinio (o de la suposición) a la cerrada mónada del alma de un individuo. Y precisamente por ello, aun apreciando cuanto de auténtico y positivo puede haber en las hipótesis de los biógrafos, continuamos creyendo que el suicidio de Michelstaedter está destinado a quedar en el más absoluto misterio por lo que se refiere a sus móviles y a su significado.

B. Maier