Lamentación al Gobernador de Venecia en Tiempo del Bloqueo De 1813, Pietro Buratti

[Lamentazion al prefeto de Venezia al tempo del bloco del 1813]. Cancioncilla en dialecto veneciano, de 34 cuartetas en octo­sílabos (a-b-a-b), escrita por Pietro Buratti (1772-1832), poeta satírico muy singular en su facilidad de palabra y en su vivaz male­dicencia, que mereció ser juzgado como «grande» por Stendhal. La política entra de una manera valiente en algunas de sus poe­sías líricas, y es testimonio vivo de aquel período en que Venecia, caída después de mil años de libertad, pasó más de una vez de los franceses a los austríacos. En 1813 Venecia, que formaba parte del Reino Itá­lico, estaba ocupada por los franceses, man­dados por el general Seras, y sitiada y bloqueada por las fuerzas antinapoleónicas.

Venecia, al principio indiferente ante la lucha, pronto se encontró hambrienta. De este estado, y más todavía del envileci­miento de su patria, se hizo intérprete Bu­ratti, leyendo una noche en una cena en casa del barón Francesco Galvagna, go­bernador del Adriático, esta Lamentazion. Grandeza perdida de Venecia, gentuza aris­tocrática y gentuza democrática, infatua­ción por el árbol de la libertad, esclavitud ante Austria y luego ante Francia, abuso inglés que encadena ellmar, litigios de seño­res con el gobierno para salvar sus patrimonios, hambre, requisas militares, ponen notas vivaces y apasionadas en esta cancioncilla, con la que Buratti invocaba la intervención del gobernador a favor de la población. Comentada por unos indiscretos en la mesa de Nicoló Pasqualigo, en presen­cia de unos franceses, valió a Buratti una denuncia al Gobernador militar, y el arresto en su casa durante un mes. La queja fue traducida al francés y enviada al virrey Eugenio; alguien quiso reconvenir en versos a Buratti. Entre tanto, por el armisticio de Schiarino-Rizzino, Venecia era entregada nuevamente a Austria. Sin embargo, la cancioncilla del poeta veneciano quedó viva en los labios del pueblo, que la transmitió a través de los años.

M. T. Dazzi