La Sabia Siria Aramena, Antón Ulrich von Braunschweig

[Die Durchleuchtige Syrerinn Aramena]. «Poema histórico», como lo llama el autor, Antón Ulrich von Braunschweig (1633-1714), publicado en cinco partes, de 1669 a 1673. Es la típica «novela de Estado» barroca; es decir, pretende servir a los fines políticos del Estado.

En el prefacio, dice Ulrich: «No existen mejores escritos de doctrina políti­ca que los de la Historia». Pero de los di­versos modos de escribir la historia, acude el autor libremente a la acción, como el mejor medio para «iniciar en la virtud y huir del vicio mediante ejemplos instruc­tivos». Ejemplos dirigidos particularmente a los nobles, que además del «placer del cuerpo» deben anhelar también el logro de una «distracción del ingenio». Y tan inge­niosa y sabia es Aramena que bien mere­cería el nombre, como dice el autor, de «Minerva alemana». La trama es extraordina­riamente compleja por la acción simultá­nea de numerosos personajes, y tiene por fondo histórico la división del imperio asirio babilónico de Belochus entre sus hijos; pero, en realidad, comprende Oriente y Occidente, en un único y enorme enredo, cuya única urdidora es la Providencia; los estados y las personas están sometidos a ella, arrastrados y revolucionados por los acontecimientos más sorprendentes, acci­dentales y complicados, que parecen ligar los hechos en situaciones irremediables y trágicas, cuando, de pronto, en el momen­to oportuno, se resuelven casi lógicamente en el mejor de los fines.

Así, Aramena, presunta hija de Belochus, una vez conver­tida al cristianismo, debería casarse con su hermano Baleus, para que el reino de Nínive y el der Babilonia permaneciesen uni­dos; ella rehúsa, convierte también a Baleus al cristianismo y se promete con Abimelech, príncipe de los filisteos. Se prepara para las bodas, si bien Belochus, cuando se entera de que ella es su sobrina y no su hija, pretende casarse con Aramena; trai­cionada ésta por un criado, es raptada y llevada a Belochus. Entonces parece inme­diato el triunfo del mal; pero los aconteci­mientos vienen a demostrar que Aramena y Abimelech son hermanos. Los equívocos vuelven a comenzar ahora con Marsius, su futuro esposo. Marsius la ama y ella le co­rresponde, pero bajo otro nombre. Los cam­bios de nombres y de personas arrastran a Marsius a la certeza de ser odiado por Ara- mena y a la desesperación, retirándose a un castillo. Pero el gigante Sesai, guardián del castillo, consigue hacer prisionero a Abimelech, rehén precioso, que le amenaza de muerte si Aramena no se casa con Mar­sius. De nuevo parece que el mal triunfe; pero Aramena, desesperada, da consenti­miento a este enlace para salvar a su her­mano, descubriendo al fin en Marsius al hombre que ama. Celebradas las bodas, mar­chará a Occidente para reinar sobre los celtas.

En esta técnica combinatoria, lle­vada a un elevado grado de perfección, se refleja no solamente la optimista fe barro­ca en la Providencia, reguladora del mundo, sino también la idea de la historia como combinación monadológica, y la nueva idea, o idolatría, del Estado como símbolo de la perfección en el mecanismo universal. No falta en los acontecimientos la sorpresa, que resuelve felizmente las aventuras más extrañamente anudadas y el elemento típico de la estética barroca: el efecto rebuscado de lo maravilloso.

S. Lupi