La Puerta de la Vida, Ferenc Herczeg

[Az élet hapuja], Novela histórica del húngaro Ferenc (Francisco) Herczeg (nacido en 1863), pu­blicada en 1919. El tema se inspira en el más triste período de la historia húngara, los años que precedieron a la derrota de Mohács.

Tamás (Tomás) Bakócz, arzobispo de Esztergom y cardenal, espera llegar a ser papa, no tanto por ambición como porque confía en que, una vez reunidas todas las fuerzas de la cristiandad, podría salvar a Hungría y con ella a Europa de la inmi­nente amenaza turca. Por lo tanto va a Roma con un espléndido séquito, pero ni su pres­tigio ni sus riquezas, ni su habilidad diplo­mática pueden rivalizar con los candidatos italianos. Julio II, al morir, destruye, con una de sus últimas bulas, las ambiciones de Bakócz, de manera que del cónclave sale elegido León X. Para los húngaros ahora ya se cerró la «puerta de la vida»: la espe­ranza de un resurgimiento. «Tomás (Vértesi) pensaba en ese señor Lionardo que había afirmado que el cráneo de un mendigo era más valioso que la más bella catedral.

San Pedro tendrá su catedral, ¡pero cuántos crá­neos nobles romperán a este precio las picas de los turcos…! Y esta vez la idea de ser un bárbaro le producía un goce inefable…» Bakócz, al regresar a su patria, encuentra a su nación inevitablemente encaminada hacia la derrota de Mohács. Su úima espe­ranza será, por tanto, una cruzada nacional de los siervos, pero ésta se transformara en una guerra civil. El cuadro espléndido del Renacimiento (v.) italiano del siglo XVI, evocado por el autor, no sería completo sin el amor. Y a la aventura de Bakócz se junta la de Tomás Vértesi, un joven húngaro inte­ligente y generoso, que se enamora de Fiammetta, muchacha ligera aunque culta, que abusa de este amor para sus fines políticos, de manera que la novela finaliza con la des­ilusión nacional y la sentimental.

La puerta de la vida es quizás una de las mejores novelas históricas de Herczeg, construida con gran habilidad. Escrita en años de tra­gedia para su nación, al finalizar la guerra mundial y a comienzos de la triste post­guerra, el autor quiso representar el espí­ritu de dolor y espera de los húngaros en la figura de su protagonista; quien, como personaje histórico fue un ambicioso bas­tante falto de escrúpulos, pero que llega a ser en la novela el portavoz de Herczeg, la conciencia política más profunda de su tiempo.

M. Benedek