Obra monumental en dos volúmenes, de casi mil páginas, del genial filólogo e historiador español, publicada en Madrid en 1929. En el primer volumen, siguiendo la línea de investigación que le llevó a las magistrales ediciones críticas del Poema del Cid (v. Cid) y de la Primera crónica general (v.), Menéndez Pidal completa la biografía del héroe nacional a la luz de nuevas fuentes documentales (poemas, crónicas, leyendas, diplomas, epitafios españoles, cuentos árabes, etc.) y reconstruye una España cristiana que florece en hombres doctos, políticos eficaces, eclesiásticos santos, al lado de una España musulmana en su momento de máximo esplendor cultural.
Sigue la evolución de la civilización ibérica durante la alta y baja Edad Media, hasta las últimas manifestaciones del visigotismo y las nuevas condiciones que produjeron la Edad Moderna; indica la acción del Cid en la reorganización general cristiana producida en el siglo XI y en la lucha contra el Islam, que atravesaba entonces uno de los momentos más agudos tanto en España como en Asia; y aborda por fin los problemas de la vida y de la psicología española que los antiguos crearon en torno al Cid. Examinadas con minucioso rigor crítico las más contradictorias versiones existentes sobre el legendario héroe — especialmente considerado en su aspecto menos conocido de personaje civil—, Menéndez Pidal hace surgir un retrato completo y- equilibrado. La revolución y la toma de Valencia (1092-1094), la primera derrota de los almorávides, la familia y la corte del Cid, la muerte del héroe, forman el objeto del segundo volumen, cuyas eruditas y documentadas páginas reconstructivas están completadas con una exhaustiva bibliografía de las fuentes históricas.
Este segundo volumen es un monumento consagrado a la ciudad de Valencia —la Valencia del Cid — con su incomparable huerta, sus hermosísimas mujeres, sus literatos, sus poetas y su multitud vibrante. El autor, con su profundo examen de códices, libros, poemas, etc., rectifica errores y mistificaciones, disipa mentiras y prejuicios formados durante siglos y siglos, delimita claramente el campo de la leyenda del de la historia. El héroe nacional, en torno al cual tanta literatura fantástica se ha acumulado, nos aparece hoy en su verdadera luz, gracias a Menéndez Pidal que explica las fases por qué ha pasado la biografía del personaje épico y nos demuestra cómo la erudición se ha puesto al fin de acuerdo con los primeros monumentos de la poesía española y con los testimonios mismos de los cronistas musulmanes de la época.
Porque si poetas e historiadores nos dieron del Cid versiones tan diversas, representándolo algunos como un héroe sin miedo y sin tacha, y otros como rudo y desleal, capaz de toda felonía, sin ley ni fe, de modo que era difícil saber cuál de ellos correspondía al verdadero, Menéndez Pidal consigue conciliar ambas versiones, aun trazando un tipo de Cid que responde más bien a la primera. Ya M. Menéndez Pelayo, basándose en las doctrinas de Dozy, había admitido que «un héroe épico no ha de ser un modelo de virtud»; pero ahora Menéndez Pidal demuestra que el arabista holandés había dado demasiada fe a las fuentes sospechosas de los analistas árabes, los cuales tenían naturalmente el mayor interés en pintar con los colores más sombríos la figura de su enemigo; y de una comparación rigurosa con los textos árabes consultados por Dozy, saca argumentos para señalar y deshacer importantes errores en la obra de aquél. Filólogo, historiador y crítico, Menéndez Pidal ha empleado en la España del Cid lo mejor de sus experiencias. Evocación poética e investigación histórica, rigor filológico y arte narrativo, concurren en hacer de esta obra un monumento de la historiografía, y no sólo española, sino europea.
C. Boselli

