La Caución Criminal, Friedrich von Spee

[Cautio criminalis]. Obra del jesuita alemán conde Friedrich von Spee (1591-1635), publicada anónimamente el año 1631 en Rinteln. Von Spee había desempeñado durante muchos años el cargo de confesor de las hechiceras condenadas a la hoguera en Würzburg. Du­rante este período había tenido ocasión de acercarse a centenares de presuntas brujas, y en el cumplimiento de su misión de con­fesor y de consolador había podido recono­cer que la mayor parte de ellas, a excepción de alguna endemoniada, no eran sino pobres mujeres perseguidas, víctimas de la faná­tica credulidad del pueblo. Horrorizado de la crueldad con que eran tratadas las con­denadas y de las feroces torturas con las que se les obligaba a confesar, Von Spee, en su libro, condena ásperamente estos te­rribles procesos, demostrando que todas las clamorosas confesiones se debieron a los tormentos a que eran sometidas aquellas desventuradas. «Declaro — afirma — que en­tre las muchas mujeres a quienes he acom­pañado hasta la hoguera por presunta he­chicería, no había una sola de la cual se hubiera podido decir con seguridad que fue­se bruja. Tratad a los superiores eclesiás­ticos, a los jueces y a mí mismo como a aquellas pobres infelices, sometednos a los mismos martirios, y descubriréis que todos somos brujos». Por esta razón describe algu­nos de los procesos más importantes a los que asistió y algunas figuras de hechiceras a las que se acercó, animado de una ardien­te caridad, pronto a cambiar de opinión y a reconocer los propios errores y los de los demás ante la evidencia de los hechos. El libro, cálido de viva humanidad, le originó persecuciones y peligros, pero él desafió la cárcel y la posible condena a muerte para llevar a término su ferviente obra. El éxito que obtuvo fue el primer golpe grave infligido a la feroz persecución, especialmente rigurosa en alemania. Después de él, mu­chos de sus compatriotas alzaron valiente­mente la voz contra semejante barbarie, has­ta que, en 1701, Christian Thomasius (1655- 1728), con sus Theses de crimine magiae, consiguió hacer vacilar la confianza que los seglares tenían aún en las confesiones obtenidas por medio de torturas.

M. Pensa