[Storia della pittura in Italia]. Obra de importancia fundamental para la historiografía del siglo XIX, escrita por Giovan Battista Cavalcaselle (1819-1897) en colaboración con el inglés Joseph Archer Crowe (1825-1896), a quien se debe, sin embargo, más que otra cosa, la elaboración literaria del material reunido por el crítico italiano. El primer volumen de la edición original en lengua inglesa (A New History of Painting in Italy from the Second to the Sixteenth century), es de 1864; la edición italiana, cuidada en parte por el propio Cavalcaselle, comprende 11 volúmenes y fue publicada en Florencia, desde 1875 a 1908. Esta obra, fruto de largos años de estudios en las galerías, en los museos y en los monumentos italianos y extranjeros, comienza con el tratado del arte cristiano primitivo, desde el siglo II en adelante; siguen algunos capítulos sobre la pintura medieval hasta Giotto. El cuadro del siglo XIV italiano está diseñado con mucha amplitud, incluso en lo referente a las escuelas provinciales; y un espacio mayor todavía está dedicado a los pintores cuatrocentistas de la Italia central; en primer lugar los florentinos, después los umbros, los sieneses, los de la Romana y de las Marcas.
Finalmente, son examinados los maestros toscanos de comienzos del siglo XVI, como Andrea del Sarto y Fra Bartolomeo. El objeto principal de esta obra consiste en reconstruir las diversas personalidades artísticas, a menudo alteradas y hechas borrosas por la tradición, en su aspecto genuino e individual, discerniendo las obras de los maestros de las mercenarias, de las imitaciones o copias, y restableciendo la justa sucesión de estilos y de tiempos. Su procedimiento directo es el estudio y la confrontación de las pinturas originales, al que se añade el conocimiento de los documentos de archivo. Aplicando este método, originado por la investigación filológica del siglo XIX y seguido después por todos los autores modernos, Cavalcaselle consigue admirables resultados gracias a su agudo sentido de la calidad estilística — sólo ofuscado a veces por prejuicios clasicistas y académicos — y a su excepcional memoria visual. Además, la vastedad de sus conocimientos y la segura visión de las relaciones entre artistas, así como de los caracteres distintivos de las diversas escuelas, le permiten organizar las investigaciones parciales en una amplia trama histórica que halla su complemento, en lo que toca a las escuelas lombarda, veneciana y ferraresa en otra obra ya clásica, también escrita en colaboración con Crowe: La historia de la pintura en la Italia septentrional [History of Painting in North Italy] (1871).
Esta obra de Cavalcaselle ha ejercido una amplísima influencia en toda una generación de estudiosos; a pesar de las más recientes investigaciones, conserva, en cierto modo, un valor actual.
G. A. Dell’Acqua

