[Erasme en Italie]. Investigaciones históricas de publicadas en 1888. Los estudios emprendidos con ocasión de la monografía sobre la Biblioteca de Fulvio Orsini (v.) prosiguen aquí con aportación de nuevos documentos, para esclarecer la cultura del siglo XVI y las relaciones entre los distintos eruditos europeos.
El autor ilustra la figura de Erasmo, con los testimonios de los hombres más insignes de aquel tiempo, especialmente italianos y franceses. El viaje emprendido por Erasmo para graduarse en la Universidad de Bolonia (en tanto se doctoró en Turín en septiembre de 1506), y sus estancias en Florencia, Bolonia y Venecia, le pusieron en contacto con los doctos y con los eclesiásticos italianos; así, aunque le faltase una verdadera comprensión del ideal estético del Renacimiento (no aprecia las obras de arte de la catedral de Florencia, y reprocha los dispendios hechos para la Cartuja de Pavía), estas nuevas relaciones confirmaron a Erasmo en sus sueños de una civilización superior, cuya pura luz intelectual armonizara los contrastes de los tiempos y de los espíritus El libro refiere también aventuras no culturales, como la ocurrida en Bolonia, en las que Erasmo por sus ropas de maestro fue tomado por médico y amenazado de muerte; y narra también las cenas que reunían una agradable compañía alrededor de la mesa de Aldo Manucio en las que se hablaba griego por amor a la cultura.
En la obra se revive un momento de la primera parte del siglo XVI, con todos los problemas y las aspiraciones de un grupo de espíritus escogidos, y con aquel milagro de una civilización superior, que pronto debía disolverse en el trastorno y la sangre de la Reforma y de la Contrarreforma. El erudito francés dibuja con finura y sagacidad el retrato de un Erasmo católico, sin sombras ni matices de herejía, retrato que quedó como ejemplar en los estudios de aquella época. Valiéndose de estas primeras y de otras investigaciones, De Nolhac en 1925 publicó un agradable opúsculo, sobre Erasmo e Italia [Erasme et l’ltalie], en el que vuelve a examinar los contactos del autor de los Adagios (v.) con el Renacimiento italiano.
C. Cordié

