[Eraniste seu Polymorphus]. Tratado polémico del discípulo de San Crisóstomo y de Teodoro de Mopsuestia, adversario implacable de San Cirilo de Alejandría, elevado en 423 a la dignidad episcopal en la pequeña ciudad siríaca de Ciro, a dos jornadas de Antioquía.
Fiel a los principios y a los métodos teológicos de la Iglesia de Antioquía, tenaz en su amistad por Nestorio, amigo de juventud, denuncia desde los comienzos las dificultades latentes en la posición teológica patrocinada por San Cirilo de Alejandría; y pocos años después, en efecto, el archimandrita constantinopolitano Euriques, no tuvo reparo en interpretar el inciso ciriliano de «una naturaleza» en Cristo no ya en el sentido de una individualidad única, sino en el de una naturaleza compuesta. Entre los escritos en que Teodoreto desplegó su fervor batallador contra las posiciones monofisitas el Eraniste ocupa destacado lugar.
Es una larga obra escrita hacia 449, cuatro años antes del concilio calcedonense, cuyo título de Eraniste, es decir, el «mendicante», o Polimorfo, el «proteiforme», es ya suficiente indicación de su contenido y técnica. Teodoreto se propone demostrar que la herejía monofisita no es más que el resultado de un pordioseo proseguido a través de toda la gama de las herejías cristianas de los siglos precedentes. Las herejías de Simón Mago como las de Cerdón, de Marción, de Valentín de Bardesana, de Apolinar, de Arrio, de Eunonio, habían depositado todas ellas sus detritus en la herejía monofisita. La obra consta de tres diálogos entre un «mendicante», que es, naturalmente, el herético monofisita y un representante de la ortodoxia, concebida naturalmente al modo antioqueño.
El primer diálogo pone de relieve la «inmortalidad» de la divinidad de Cristo; el segundo la «inconfusión» de la propia naturaleza divina de Crispo; el tercero su «impasibilidad». Al final de cada diálogo se aducen, para reforzar los resultados obtenidos, largas series de citas patrísticas. En una cuarta y última parte el contenido del diálogo está una vez más esquematizado, «en demostraciones por medio de silogismos». Ha sido demostrado con argumentos válidos que tanto la disposición de la obra como la tripartición de la tesis y la gran masa de las citas patrísticas derivan de un «Florilegio» dogmático que los obispos del patriarcado antioqueño contrapusieran en Éfeso, en 431, a la cristología. de San Cirilo, y en particular a su Apologético dictado en defensa de los doce anatematismos.
E. Buonainti

