Doctor Antonio, Giovanni Ruffini

Novela histórica publicada en inglés en Edimburgo en 1855. Es la obra más conocida de Ruffini; artísticamente in­ferior a Lorenzo Benoni (v.), es todavía más popular que ésta; disfrutó de amplia fama y atrajo muchas simpatías, sobre todo entre la segunda mitad del s. XVIII y los primeros años del XIX. Escrita con la inten­ción de hacer apreciar Italia por los extran­jeros en general y por los ingleses en parti­cular, y hacer conocer en el extranjero todas las desgracias causadas por el yugo de los tiranos opresores, El Doctor Antonio debió sin embargo su fortuna, más que nada, al tenue y romántico idilio que el autor tomó como pretexto para alcanzar su patriótica intención.

La acción, que comprende los años entre 1840 y 1851, se desarrolla en su mayor parte en la Riviera de Poniente, cer­ca de Bordighera, en «aquel país ligur que aun sin esplendor pintoresco se ha conver­tido en uno de los paisajes más célebres de la literatura italiana; la descripción de la Carretera de la Cornisa, que inicia la no­vela, tiene un tono familiarmente contem­plativo similar al principio de los Novios que Ruffini admiraba» (A. Momigliano). Sobre dicha carretera, que va de Génova a Niza, ocurre un accidente a la carroza de sir John Davenne, rico baronet inglés; y miss Lucy, su hija, se rompe una pierna. El doctor Antonio, un desterrado siciliano, médico titular de Bordighera, hace trans­portar a la muchacha a la posada del Martone, donde quedará hasta su curación.

Desde este momento y durante una gran parte de la novela, la acción consiste sim­plemente en las visitas que Antonio hace a Lucy, en los cuidados de toda clase que tiene con ella, en sus disputas con el co­lérico y aristocrático sir John, excelente persona en el fondo, cuya conquista efec­túa lentamente el doctor. A través de sus palabras conmovidas el noble inglés conoce y ama a Italia; y el bellísimo paisaje se convierte en preferido. En cuanto a Lucy, su tierno y afectuoso corazón está profun­damente agradecido a Antonio, en quien ve personificadas todas las virtudes; e insen­siblemente ambos jóvenes, sin decirse nada, se enamoran. En torno a ellos, hay figuras secundarias (Esperanza, Rosa, Bautista), retratadas con cierto relieve; bocetos de indudable sabor dickensiano (el matrimonio Pistacchini).

Pero a la llegada del her­mano de Lucy, Aubrey, el idilio queda interrumpido; y muy pronto la muchacha marcha hacia Inglaterra, donde se conver­tirá en lady Cleverton. Antonio y Lucy, ya viuda, vuelven a encontrarse pasados ocho años en Nápoles, pero por poco tiempo; Antonio se ve envuelto en los procesos de la reacción borbónica junto con Cario Poe- rio, Settembrini, Pironti, y es condenado a diecinueve años de cárcel. Carente de la viveza de Lorenzo Benoni la novela pre­senta cierta monotonía. Algún elemento autobiográfico (la «señora Eleonor» es Eleo­nor Curio Ruffini, madre del autor), no consigue animarlo. Tiene notable interés histórico el relato del proceso de 1850-1851. La trad. ital. de Marisa Carcano (Milán, 1875), efectuada en vida del autor, fue se­guida de otras muchas.

A. Salvatorelli Casalegno