Discurso a la republica de Lucca, Giovanni Guidiccioni

[Orazione alia Repubblica di Lucca]. Re­quisitoria del obispo de Fossombrone, publicada postuma en 1557. Este discurso fue escrito probablemente en 1533 contra los nobles de Lucca que, después de haber sofocado en sangre la revuelta de los Straccioni, no se desarmaban todavía, sino que fomentaban intrigas y discordias. Movido por el celo religioso y por el amor a la patria, el autor se lamenta, por una parte, de la codicia, y por otra, del abuso con que, cegados por el odio, los nobles perseguían a los vencidos.

Él no ve solamente, en sus acciones, el des­precio de la ley divina, que hace fulgurar ante sus ojos de eclesiástico el fantasma de la incredulidad y de la herejía del otro lado de los Alpes, sino una estulticia prác­tica y una insania política; los señores que aspiran al monopolio de los bienes de la ciudad cooperan a la pérdida de sus privi­legios, porque el pueblo comienza a aspirar al gobierno de la cosa pública cuando ve que a los honores va unido también el lu­cro. Así, por medio de las discordias civiles, se prepara la pérdida de libertad transmi­tida por los antepasados como el bien más precioso.

Hombre del Renacimiento, cons­ciente del valor humano de la cultura, Guidiccioni busca la causa de los males que afligen a la ciudad en el error de los pa­dres que poniendo toda su ambición en la inteligencia de las cosas mercantiles apar­taron a sus hijos «de las honestas cos­tumbres y preceptos», y así hoy — dice — no sólo no se tributa honor a los hombres de ciencia, sino que se difama al noble que descuidando el trabajo se aplica a las dis­ciplinas liberales. Teniendo los ojos fijos en Roma y en Venecia, preconiza una reforma por la cual, abandonado a los jóvenes el ejercicio de los negocios, solamente los an­cianos se ocupen de la política, aumentando la dignidad de los cargos públicos, aun con expedientes exteriores como la restau­ración de la antigua indumentaria, ancha y majestuosa, semejante a la toga. Este discurso nobilísimo, lleno del fervor de un corazón generoso y sinceramente cristiano, es uno de los más preciados ensayos ora­torios del XVI, pero a pesar de ello, no se pronunció en público.

E. Ceva Valla