Crónica del Perú, Pedro Cieza de León

De Pedro Cieza de León (1518-1560). Es la primera que se hizo de este territorio con un plan ambicioso de cosa completa. Llegado a él, Cieza, sien­do aún muchacho, sintió pronto el anhelo de realizarla y suplió su falta de letras con una aplicación asidua. Su participación en la conquista y en las guerras civiles le de­paraba copiosas noticias, pero él pensó que no podía hacerse una historia con base su­ficiente sin un previo conocimiento de todo el territorio peruano y de su pasado. Reco­rrió, pues, aquél detenidamente y escuchó pacientemente cuanto los ancianos indíge­nas quisieron referirle de las antiguas tra­diciones. Así pertrechado planeó su Cró­nica, desde el período preincaico hasta su tiempo. No se cree lo realizase totalmente, pero lo conservado basta para asignarle un puesto eminente entre los historiadores de Indias. Es la suya una obra de gran exten­sión, muy nutrida de noticias; sus aprecia­ciones, juiciosas e imparciales; la exposi­ción, sencilla y animada por una gracia espontánea.

Las banderías y disensiones que las luchas civiles originaron no le hicieron perder su ecuanimidad, como muestra el sereno dictamen que se transparenta en su relato. Sólo publicó en vida (1553) la pri­mera parte de la obra, principalmente des­criptiva, pero con mucha información de los indígenas y alguna de los conquistado­res. La segunda parte, en que acumuló cuanto pudo averiguar de las épocas pre­incaica e incaica, se ha editado en 1880, algo incompleta por el principio. La ter­cera, a la que corresponde la narración des­de el descubrimiento y conquista hasta el comienzo de las guerras civiles, no ha sido hasta ahora encontrada. De la cuarta, en fin, han sido publicados sueltos los libros I, II y III — «Guerra de las Salinas», «de Chu­pas» y «de Quito» — y se desconocen los dos restantes, en que, según dice el autor al exponer el plan de la obra, historiaba hasta la fundación de la Audiencia de Li­ma, con comentarios de lo posterior hasta la entrada del virrey Mendoza. Digamos ya sólo que la obra ha tenido en todas par­tes gran aceptación, habiendo traducciones de la parte primera en varios idiomas.

B. Sánchez Alonso