[Weltbürgertum und Nationalstaat]. Obra del historiador alemán Friedrich Meinecke (n. 1862) publicada en Munich en 1908. Es el primer ensayo de vastas proporciones de aquella «historia de las ideas», en que consiste el rumbo historiográfico representado por Meinecke.
Historia, es decir, de los grandes problemas que afligen la vida del espíritu y del mundo moderno, empresa que quiere encontrar en el pasado los orígenes de nuestra manera de actuar, de pensar, de ser, indagación llevada a cabo no con el método especulativo del filósofo, sino con el afán analítico y concreto del historiador. Historia, por lo tanto, que no es mera concatenación de hechos exteriores, sino historia del desarrollo del espíritu humano, historia de aquellas ideas, que no son «meras sombras y grises teorías», sino «sangre vital» de las cosas. En Cosmopolitismo y Estado nacional Meinecke plantea el problema del devenir de la idea nacional en alemania (el subtítulo es: «Sobre la génesis del estado nacional alemán») y de sus relaciones con la idea universal del cosmopolitismo; ideas, ambas, que forman parte del espíritu de las mismas generaciones, en un laborioso esfuerzo que es unas veces conciliación, y otras contraste. El examen está dedicado sobre todo a las grandes personalidades, a las «personalidades creadoras», en las que la idea se pone de manifiesto en su fuerza originaria, «cumbres dominantes» sobre la «llanura de la llamada opinión pública»: los pensadores significativos, por lo tanto, y lo que es más significativo de su pensamiento; de su pensamiento entendido no en el sentido meramente conceptual, sino en cuanto se convierte en vida, en personalidad.
El centro de gravedad de la indagación está en el período de la revolución y de las «guerras de liberación» contra Napoleón: Humboldt, Fichte, los románticos, y, junto a ellos, los hombres de estado, Stein, Gneiseanu, y el mismo Humboldt en su actividad política. Junto a la corriente liberal demócrata, considerada generalmente como la única activa en el sentido nacional antes de Bismarck, Meinecke no descuida el filón romántico- conservador, más oculto y desconocido, que de Stein y de Federico Guillermo IV lleva a Hegel y a Ranke, hasta desembocar en Bismarck. Una segunda parte está dedicada a las relaciones entre el estado nacional alemán y el prusiano, problema que aún vive, cuando la fundación del Reich bismarckiano, y que el autor, en una addenda a la edición de 1922, prolonga hasta la república de Weimar, en la postguerra de la primera guerra mundial.
F. Valsecchi

