Antigüedad Búlgara, Georgi Rakovski

[Bálgarska Marina]. Obra del escritor búlgaro Georgi Rakovski (Sava Stójkov, 1821-1867), publi­cada en Bucarest en 1875. De cultura su­perficial, patriota y hombre de acción bas­tante más que literato, autor de obras de carácter pseudo-científico, como el Índice [Pokazalec] y de endebles trabajos poéti­cos, Rakovski fue discípulo de Paisij (v. Historia eslavo-búlgara) en el culto de la lengua natal, a la que atribuye justamente una parte de primerísimo orden en la for­mación de la conciencia nacional durante los largos siglos de servidumbre. Sin la menor preparación filológica, el autor, en esta Antigüedad búlgara, acompañándose con las afirmaciones e inducciones más des­cabelladas e inverosímiles, hace una espe­cie de reconstrucción fantástica de la his­toria del pueblo y de la lengua búlgara, procurando —según el ejemplo de Paisij— exclusivamente una exaltación casticista de los valores de uno y otra, con argumenta­ciones y etimologías incluso absurdas. Sin embargo la obra, en los tiempos en que vio la luz, no dejó de ejercer una influencia útil en el espíritu nacional. Los búlgaros descienden de los arios y han sido, según Rakosvski, los primeros habitantes de Euro­pa.

Los pelasgos, de quienes hablan los his­toriadores, según él, no son más que los búlgaros; y aduce, en confirmación de sus aseveraciones, puntos de contacto entre la mitología hindú y las costumbres del pue­blo búlgaro. Pero los traductores europeos de la antigua literatura sánscrita no pueden comprender esta profunda verdad, porque no conocen la lengua búlgara, que también deriva directamente del sánscrito; tanto es así que el mismo término «sánscrito» no se explica sino a través del búlgaro: «samij tainij svjatij ezik» (lengua secreta y santa por excelencia). Del búlgaro deriva el grie­go: de hecho «sthénos» (fuerza) proviene del término búlgaro «stena» (muro); «naus» (nave) proviene del búlgaro «novoz, vozja» (conducir un carro); «tharros» (valor, coraje), de «dárzost’»; «gyné» (mujer) de «zena»; «myte» (nariz) de «mytja, izmytam» (asomar afuera); «amazón» (amazo­na), de «máz» (hombre, marido), prece­dido del alfa privativa (mujer sin mari­do)… Incluso «Napoleón» es para Rakovs­ki un nombre búlgaro «na pole on»; (él sobre el campo)!… y así sucesivamente.

E. Damiani