Segunda Parte del Lazarillo de Tormes y de sus Fortunas y Adversidades, Anónimo

Tambien anónima, apareció en Amberes en 1955. Empieza con las mismas palabras con que termina la primera parte. Una vez alcan­zada «la cumbre de toda buena fortuna», gracias a la protección del arcipreste, Laza­rillo vive alegremente con los «tudescos» de la corte de Carlos V. A la noticia de la expedición de Argel contra los moros se embarca en Cartagena, pero la nave naufraga y mientras los demás pierden el tiempo rogando a Dios, Lazarillo se llena el vientre de vino, de modo que el agua encuentra el camino cerrado y no le ahoga. Así puede bajar al fondo del mar, donde, transformado en atún, se hace amigo del general de los peces y luego favorito de su rey, hasta que, caído en una red, recobra su aspecto humano y vuelve a Salamanca. Esta segunda parte se consideró un enigma, por las alusiones mal discernibles bajo las cuales se adivina una sátira contra la corte de Carlos V; pero a pesar de la ingeniosi­dad de la invención, donde se reconoce el influjo de la novela bizantina, no tiene pun­to de comparación con el original.

C. Capasso