Los Reyes de Francia, Andrea da Barberino

[I reali di Francia]. Novela caballeresca italiana en prosa, del toscano Andrea da Barberino (siglo XIV). De los seis libros que la com­ponen, los tres primeros tratan el tema, ya desarrollado en el Libro de Fioravante (v.), en el que debió de inspirarse Andrea, de la historia de Fiovo, hijo (o nieto) de Constantino, su destierro a Francia, su ma­trimonio con Brandonia, sus empresas y aventuras y por fin su sucesión al trono imperial a la muerte de Constantino, mien­tras su hijo Fiorello se convierte en rey de Francia.

Luego las aventuras de Fiora­vante, hijo de Fiorello, hasta llegar a sus hijos Gisberto y Ottaviano y al sobrino de éste, Guidone, que es desterrado de Francia por un homicidio y se retira a vivir con su mujer en su castillo de Antona. En este momento se inicia el cuarto libro, que re­pite el asunto desarrollado en otra nove­la caballeresca italiana, Bueves d’Hanstone (v.): las empresas y aventuras de Buovo, hijo de Guidone, que, después de una serie de azares, reina tranquilo en su castillo hasta que lo mata Galión, que pertenece a la funesta familia de Maganza y es abuelo del famoso Ganelón (v.), traidor a Rolando (v.) en Roncesvalles. El quinto libro narra la venganza del hijo de Buovo, que mata a Galión. El sexto y último libro, sirviéndose siempre como fuente de las narraciones franco venecianas precedentes, narra las bo­das de Pepino, descendiente directo de Fioravante, con Berta de Hungría, y la in­troducción de la criada en lugar de la es­posa en el lecho nupcial (v.

Berta de los grandes pies). Pero aquí la narración de An­drea da Barberino se aparta de las novelas anteriores: Pepino, yendo de caza, encuen­tra a Berta en el bosque, y de su amor nace Carlomagno (v. Rey Carlos). El fraude es descubierto más tarde, y los culpables son castigados. Pero los hijos de la «sierva» matan a Pepino, y Carlos, muy joven, se ve obligado a huir con el nombre de Mainet (v.); se detiene en Zaragoza, se casa con la hija del rey Galafro y después de va­rias aventuras derrota a los usurpadores y toma posesión de su trono. Pero la narra­ción no ha acabado todavía: Berta, herma­na de Carlomagno, desterrada de la corte por haber cedido al amor de Milón, será madre de Rolando, que nace en Italia, don­de ambos se han refugiado. Finalmente la larga novela termina con el reconocimiento del sobrino por parte del emperador, cerca de Sutri, con el perdón de Berta y la adop­ción de Rolando como hijo. Los Reyes de Francia es una especie de genealogía de la estirpe del gran emperador, y con su mi­nuciosa narración y el entrelazamiento de ficciones caballerescas, gustó tanto al pú­blico que fue preferida a todas las demás novelas del género. De ese modo se vincu­laba a Carlomagno, centro de un gran ciclo épico, con un jefe clásico, y en cierto modo se encontraba una fuente italiana para la materia épica francesa.

Con el fin de hacer verosímil y lógica su narración, Andrea se complace en determinar los hechos con fe­chas y narrarlos por orden, insertando de tarde en tarde máximas y consejos morales, en los que demuestra su cultura con remi­niscencias clásicas y dantescas. Por otra parte el estilo es claro y sencillo, con ras­gos vivos y pintorescos que destacan en me­dio de la monotonía general. Aunque la no­vela de Andrea da Barberino se mantenga por debajo de la mediocridad, fue leída con enorme interés durante varios siglos, y en algunos ambientes rurales italianos es to­davía conocida en nuestros días.

C. Cremonesi

Las novelas de Andrea da Barberino, más que escritas parecen habladas; tienen todas las cadencias, lentitudes y rapideces de un narrador que advierte ante sí a un público de espíritus ingenuos y pueriles. (F. Flora)