[Les aventures du barón de Faeneste]. Novela satírica en cuatro partes de Théodore-Agrippa d’Aubigné (1550-1630), publicado en 1617-1620, y en edición definitiva, en 1630. Está compuesta de diálogos, la mayor parte de los cuales tienen lugar entre el barón de Faeneste, soldado vanidoso y bravucón y el señor de Enay, un buen hombre sencillo y modesto. «Faeneste», en términos griegos personifica la apariencia y «Enay», el ser. Trascendiendo esta representación al lenguaje, Faeneste habla un francés lleno de dialectalismos gascones, en tanto que el señor se expresa en un francés digno y aristocrático. El barón, al volver de la guerra encuentra a Enay, vestido humildemente; jactancioso, el soldado hace el elogio de la vida militar; pero Enay combate sus observaciones, para mostrarle con válidos argumentos y gran finura, la infelicidad de una existencia al día, sólo ocupada en los éxitos inmediatos. De diálogo en diálogo, narra el autor las aventuras del personaje satirizado: se habla con este motivo de la llegada de Faeneste a la corte, de amores y de duelos, de sorprendentes gestas esfumadas, de vanidades que exigen sacrificios, y que sería conveniente que el espíritu no nutriese jamás; en fin, terminan condenándose los sufrimientos que el hombre de armas acarrea al pueblo con su ambición de dominio mediante la fuerza, aun cuando la justicia no esté de su parte.
Llama la atención la sátira contra el catolicismo, a propósito de la estancia del barón en Italia y en particular en Roma: las discusiones sobre el bautismo, sobre los frailes, sobre los milagros y sobre el Limbo revelan el pensamiento polémico del autor, famoso como hugonote y severo con la memoria de Enrique IV, «apóstata» por política. La obra termina con la exaltación sarcástica de la impiedad, de la pereza y de otras malvadas pasiones. Pero el barón, aun cuando a su contradictor se la ha unido un amigo (el señor de Beaujeu), no se deja vencer: él sólo piensa en la «apariencia» de la vida de gozador, de espadachín y de desocupado impenitente. La obra, vivacísima en la sátira de las costumbres y de las creencias, aparece sin embargo muy desigual en la contextura; su mayor interés estriba en la soltura descriptiva, entre burlesca y rabelesiana, de la prosa y en la sagacísima pintura de la Francia de los comienzos del siglo XVII. Bastante conocida es la edición hecha por Prosper Merimée en 1855.
C. Cordié
Su originalidad y su característica es haber pertenecido al siglo XVI en pleno siglo XVII; no haber avanzado cuando todo estaba en marcha y haber quedado entre Richelieu y Corneille, un contemporáneo de Carlos IX y de Garnier. En él todo está en contradicción con el presente, y representa un pasado que los contemporáneos detestan y desprecian. (Lanson)

