Las Aventuras de Tom Sawyer, Mark Twain

[The adventures of Tom Sawyer]. Obra de Mark Twain (Samuel Langhorn Clemens, 1835-1910), publicada en 1876. Como el mis­mo autor escribió, su narración recoge mu­chas vicisitudes realmente acaecidas en ex­periencias personales suyas y otras de mu­chachos que fueron compañeros de colegio de Mark Twain. Pero si Huck Finn (v.), está tomado de la vida, Tom Sawyer (v.) no proviene de un solo individuo; es, por el contrario, la combinación de las caracterís­ticas de tres muchachos a quienes el autor conoció; pertenece pues este personaje a una arquitectura compuesta. También las supersticiones de que se habla en el libro parece que predominaban entre los esclavos del West por la época de esta narración. Twain dedicaba su libro a un vasto público de lectores para recordarles lo que fueron sus tiempos y cómo sentían y pensaban y hablaban, y en qué extrañas empresas se empeñaban a veces. Con esta obra iniciaba, pues, una vasta epopeya realista, un pano­rama americano de los primeros habitantes de las llanuras del Oeste Medio que con­cluiría con las Aventuras de Huckleberry Finn (v.), manteniendo los mismos perso­najes en ambos libros.

Las aventuras de Tom Sawyer giran alrededor de lo ocurrido a los dos amiguitos, Huck y Tom, que han ido a enterrar un gato a medianoche en el cementerio de la aldea, más que en las aventuras escolares de Tom, o sus compañe­ros y los demás que sirven de pretexto al autor para mostrarnos los varios aspectos del pueblo en que viven nuestros héroes y en los cuales la ingeniosidad de Tom se manifiesta triunfalmente. En el cementerio, aquella noche Tom y Huck son invisibles testigos de un asesinato. En efecto, Joe el indio y un tal Muff Potter que, borracho, ha sido inducido por Joe a seguirle, han ido con el médico de la comarca a desen­terrar a un muerto; se produce una disputa sobre el precio que el indio exige por la tarea, y por guardar el secreto, y de aquí, a causa de antiguos rencores del indio, se origina una pelea en la cual el doctor con­sigue aturdir de un golpe a Potter, pero luego le mata el indio que pone el arma del delito, un cuchillo perteneciente a Pot­ter, en manos del desmayado; y, cuando éste vuelve en sí, le hace creer que ha sido el autor de la fechoría. Por la mañana se descubre el delito, se encuentra el cuchi­llo ensangrentado de Muff Potter junto al cadáver del doctor y Muff es detenido, mientras la aldea se entera del suceso inu­sitado que ha turbado su tranquilidad. El proceso; el desenmascarar al indio, que huye por una ventana cuando Tom Sawyer se decide a hablar; el extravío de Tom por una gruta; su encuentro con el indio que quiere vengarse de él; y, en fin, la muerte del indio, todo ello son pretextos para pin­tar al eterno muchacho, que en sus esca­padas y en lo pintoresco de la acción hu­morística, se agranda aquí hasta alcanzar las proporciones de un héroe, mientras la narración de que es protagonista adquiere carácter épico.

Con todo, el Tom Sawyer resulta inferior al Huck Finn, cuya exce­lencia se descubre en ser Huck la figura en la cual el autor se complace más en detenerse; porque ve con sus propios ojos y sigue el hilo de su infancia sin turbaciones ni sacudidas, además de ser, en el universo de Twain, la única criatura viviente en po­sesión de un cerebro y de un corazón. [Trad. española de E. M.a Martínez y Silvino Imaz (Barcelona, 1909) y de S. Santainés (Bar­celona, 1943). Trad. catalana de J. Carner (Barcelona, 1918)].

L. Berti

*    El autor volvió a tomar estos dos per­sonajes para sus narraciones, Tom Sawyer Detective [Tom Sawyers, Detective] y Tom Sawyer en el extranjero [Tom Sawyers, abroad], publicados en 1878. La aventura es de las de «clave», y el crimen, por declara­ción del autor, está calcado sobre el informe de un antiguo proceso penal que se desarro­lló en Suecia. Los dos hermanos gemelos per­fectamente idénticos, uno que se vuelve la­drón, y es perseguido por los compañeros a los cuales ha sustraído el producto de una fechoría que han cometido juntos; el otro un haragán que vive en el campo; matan a uno, y todos en la comarca piensan que se trata del segundo, porque el primero hace ya años que ha desaparecido. Es acusado del delito el viejo tío de Tom, que tenía motivos de rencor hacia la presunta vícti­ma. Tom, en cambio, logra descubrir que el muerto era el otro hermano, y que ha habi­do substitución de personas, efectuada entre otros motivos con objeto de acusar y arrui­nar al anciano tío Silas. El descubrimiento lo hace Tom en plena audiencia, cuando ya el destino del anciano parecía decidido. En­tre tantas narraciones de Twain ésta es una de las menos características. En la edición definitiva de sus obras, se hallan en el mismo volumen la famosísima «El elefante blanco robado» y «Un encuentro con un interviuvador», que figuran en cambio entre los productos más típicos de su humorismo satírico, aunque tengan un valor literario inferior al de otras obras suyas. [Trad. es­pañola de S. Santainés (Barcelona, 1943)].

C. Pellizzi

*    Tom Sawyer en el extranjero refiere un viaje en globo del héroe a través del Océa­no, el desierto del Sahara y Egipto. El via­je es narrado, en pocos y entrecortados epi­sodios, por el inseparable Huck; otros com­pañeros de viaje son el esclavo negro Jim y el loco constructor de globos, que después se arroja al Océano y deja a los tres aban­donados a su suerte. Frente a todos los problemas que se presentan, Tom ofrece la solución del hombre inteligente, tranquilo y dispuesto a la acción; los otros dos dis­cuten y oponen objeciones. En estos diá­logos, que a menudo provocan la carcajada, Twain consigue pintar no sólo tres figuras humanas, sino también tres tipos de men­talidad, y a menudo la descripción equivale a una sátira algo dura. También en esta obrita destinada principalmente a un públi­co juvenil resaltan la seriedad y la amar­gura que constituyen el substrato de todo el humorismo de Twain. [Trad. española con el título Tom Sawyer a través del mun­do, de Pr Elias (Barcelona, 1943)].

C. Pellizzi

Tom Sawyer y Huckleberry Finn cons­tituyen una vasta epopeya realista, un pa­norama americano notable tanto por la de­licadeza de los detalles como por la gran­deza del conjunto. (R. Michaud)