Del Descubrimiento de las islas Frislanda, Estlanda, Engronelanda, Estotilanda e Icaria, realizado por dos hermanos Zeni, M. Nicoló y M. Antonio, Nicoló Zeno

[Dello scoprimento delle isole Frislanda, Estlanda, Engronelanda, Estotilanda e Icaria fatto per due fratelli Zeni, M. Nicoló il Cavaliere e M. Antonio]. Obra, publicada en 1558, en la cual Nicoló Zeno júnior cuenta, basándose en las car­tas de sus abuelos Nicoló y Antonio, de las que reproduce algunas partes, los viajes que ellos realizaron hacia 1380. Después de una breve historia de su familia, el autor narra que Nicoló, rico e importante ciuda­dano de Venecia, deseando ver un poco de mundo, apareja un buque y sale fuera del Mediterráneo, dirigiéndose hacia el Nor­te; sorprendido por una tempestad, naufra­ga junto a la isla Frislanda. Es salvado por cierto príncipe Zichmni que le toma a su servicio; Nicoló le ayuda a ampliar y fortalecer su dominio sobre toda la isla y, ascendido a capitán de la armada, sale a la conquista de Estlanda, que se halla bajo el dominio del rey de Noruega; sorprendido por una tempestad que lo arrastró hacia el Norte, llegó cerca de Islanda; desembarcó en una pequeña isla donde construyó una fortaleza y fundó una colonia; siguiendo más tarde hacia Engronelanda, encontró allí un convento y una iglesia cerca de un volcán, que con su calor hacía posible la vida y la vegetación; quedándose allí al­gún tiempo, se puso enfermo a causa del clima demasiado frío y tuvo que regresar a Frislanda, donde pronto falleció.

Su her­mano Antonio, que hacía cuatro años le había seguido, poniéndose también él al servicio del príncipe Zichmni, partió con éste para descubrir una nueva tierra de la que había oído decir algo a través del re­lato de algunos pescadores que, partidos veintiséis años atrás y arrojados por una tempestad a las costas de Estotilanda, ha­bían llegado desde allí a la tierra de Drogeo, donde habían permanecido largo tiem­po, visitando una parte de ella y llegan­do a la convicción de que no se trataba de una isla sino de un gran continente, casi un «nuevo mundo». Pero la expedición fra­casó: una tempestad llevó los buques a una nueva tierra, Icaria, donde no pudieron desembarcar, ya que las leyes del país pro­hibían a sus habitantes toda relación con los extranjeros; de manera que tuvieron que contentarse con costear, regresando, por fin, a Frislanda sin alcanzar el fin am­bicionado. En este punto, Nicoló júnior alude a un libro escrito por Antonio que contenía la relación detallada de sus viajes y de los descubrimientos que realizó con su hermano y el príncipe Zichmni, que desdichadamente él mismo había destruido de niño. Muchas discusiones tuvieron lu­gar en todos los tiempos por lo que se re­fiere a la autenticidad de la historia de Zeno y ni aun hoy día se ha podido de­mostrar su veridicidad. Sin embargo, los geógrafos lograron acertar la corresponden­cia de los nombres de los países contenidos en el texto y en el mapa anejo con los actuales: Frislanda fue identificada con las islas Faróer, Estlanda con las islas Shetland, Icaria con Irlanda y Engronelanda con Groenlandia; incierta sigue siendo en cambio la identificación de Estotilanda con Terranova y de Drogeo con América del Norte.

De ser auténtica la relación y cono­cida en tiempo del descubrimiento, hubiese tenido una enorme importancia. De todos modos aún hoy en día sigue siendo un do­cumento interesante y un apasionante pro­blema para los estudiosos.

P. Gobetti