Vidas de los Trovadores, Anónimo

Algunos de los grandes cancioneros provenzales de los siglos XIII y XIV contienen vidas de trovadores, cuya obra poética recogen. Los cancioneros que contienen estas Vidas su­man una quincena, más o menos; de ellos son los más importantes los dos actualmente con­servados en la Biblioteca Nacional de París, que los provenzalistas designan con las si­glas I y K, y que contienen ochenta y siete biografías; viene después el Cancionero Va­ticano (A), con cincuenta y dos biografías; el cancionero de la Biblioteca Nacional de París, designado con la sigla B, que contiene treinta y seis.

En estos cancioneros, que son los más antiguos, las biografías son en gene­ral breves, hasta sucintas, simples y a ve­ces secas; apenas si ofrecen indicaciones sobre la familia, sobre la patria y muy poco sobre el trovador; y formulan un juicio genérico y laudatorio sobre su obra poética. A menudo las noticias derivan de los datos ofrecidos por las propias poesías, aunque a veces interpretadas con cierta libertad. Sólo algunas veces en los textos más antiguos, el biógrafo se entrega a interpretaciones o a ampliaciones novelescas (es célebre la no­vela sobre «el amor lejano» de Jaufré Rudel). En general, sin embargo, los datos «históricos» no son muy atendibles, y casi siempre se reducen a noticias generales y vagas. En los cancioneros de recensiones — del siglo XIV —, por ejemplo en el can­cionero laurenciano designado con la si­gla P, las biografías están hechas al modo de agradables novelas, y algunas de ellas, elaboradas con cierta libertad, fueron reco­gidas en el Novellino (v.).

Aunque no muy dignas de fe, bajo el aspecto histórico, las biografías casi siempre contienen datos con­cretos que se pueden tener en cuenta: es cierto, por ejemplo, que no son inventados los nombres de los lugares de origen de los trovadores y otros detalles. El contenido, no menos novelesco, da por otra parte cierto encanto a estas Vidas; la lengua en que están escritas es simple y elegante. Casi to­das las Vidas son anónimas; sólo de la de Savaric de Maulion y de Bernart de Ventadorn conocemos al autor, Uc de Saint-Cyrc, que se nombra en algunas de ellas. Uc de Saint-Cyrc es un trovador del siglo XIII que se retiró a la marca de Treviso; es muy probable que sea él también el autor de muchas otras biografías, además de las de atribución segura; y que sea también el autor de la mayor parte de las biografías de trovadores más antiguas que han llegado hasta nosotros; pero no ciertamente de to­das.

Probablemente son varios los grupos de biografías; y cada uno de los grupos es debido a diverso autor. En las vidas hay que distinguir la «Razón», esto es, la expli­cación de algunos fragmentos del trovador, la exposición del argumento, la indicación de las circunstancias en que fueron com­puestas, etc. Las «Razones» son de ordinario difusas y ricas en detalles. Fundándose en las antiguas biografías y en otras fuentes, Jean de Nostradamus compuso sus afortuna­dísimas Vies des plus célébrés et anciens poètes provençaux (Lyon, 1575), que son una gran mixtificación historicoliteraria, fruto de interpretaciones erróneas y arbitra­rias y de un trabajo de fantasía; pero tu­vieron el singular mérito de promover un renovado interés por la antigua poesía tro­vadoresca y por sus temas y motivos líricos y dramáticos.

A. Viscardi