Viaje Político-Científico Alrededor del Mundo por las Corbetas «Descubierta» y «Atrevida» al Mando del Capitán de Navío Alejandro Malaspina, Pedro de Novo y Colson

Obra en español de Pedro de Novo y Colson (1846-1931), publicada en 1885, donde se recoge la mayor parte del material legado por la expedición del ita­liano Alessandro Malaspina (1754-1810) al servicio de España y que contiene, entre otros documentos, el diario de a bordo del mismo Malaspina.

La expedición, compuesta por dos naves, la «Descubierta» y la «Atre­vida», salió de Cádiz el 30 de julio de 1789 y llegó el 20 de septiembre al puerto de Montevideo, donde se emprendieron en se­guida los trabajos para levantar una extensa carta de la región del Río de la Plata; des­pués, dirigiéndose al Sur, estudiaron buena parte de la costa, desembarcando y ponién­dose en contacto con los indígenas. «Tocaron en las islas Falkland y, doblando no sin difi­cultad el cabo Hornos, exploraron la Tierra de Fuego y el archipiélago chileno, llegando al puerto de Chiloé. Siguiendo siempre hacia el Norte la costa meridional de América, arribaron al puerto de Lima, desde donde realizaron algunas incursiones por el inte­rior; a Guayaquil, en el Ecuador, donde escalaron el monte Chimborazo y, al fin, a Panamá, donde Malaspina realizó importan­tes estudios sobre el nivel del océano y so­bre el istmo, trazando un proyecto para la apertura de un canal interoceánico que Humboldt juzgó como el más inteligente de los hasta entonces ideados.

Cumpliendo ór­denes de España, emprendió una explora­ción de las costas occidentales de América del Norte, durante la cual pudo establecer que el paso entre el Pacífico y el Atlántico, señalado hacia los 60° de latitud por el nave­gante español Ferrer Maldonado en una re­lación probablemente apócrifa, no existía, y describió con precisión la costa que, por el continuo mal tiempo, ni La Pérouse ni Cook habían podido explorar completamente. Pasó después a las islas Marianas y a las Fili­pinas, donde murió, víctima de su amor por la ciencia, el valeroso coronel Antonio Pi­neda, técnico de la expedición. Después de tocar Nueva Zelanda, llegaron hasta Sidney y por el archipiélago de Vavao (islas de los Amigos) llegaron al Callao el 23 de julio de 1793. En este puerto recibieron la noti­cia de la guerra entre España y Francia, emprendiendo el regreso a la patria y, recogiendo en Buenos Aires a dos miembros de la tripulación que habían realizado en tie­rra importantes investigaciones botánicas y zoológicas, a través de la América del Sur, navegando en convoy con otros navíos mer­cantes y de guerra, atracaron en Cádiz el 21 de septiembre de 1794, después de cinco años de navegación.

La expedición Malas- pina — cuarta de las grandes expediciones de la segunda mitad del siglo XVIII — se destaca de las precedentes, esencialmente geográficas, por su carácter rigurosamente científico. El relato de la misma — conte­niendo una enorme masa de observaciones hidrográficas, orográficas, astronómicas, zoo­lógicas, botánicas, antropológicas y políticas, de grandísima importancia para la navega­ción y para la ciencia de su tiempo — tenía que haber sido publicado en numerosos vo­lúmenes por el mismo Malaspina, pero ha­biendo sido encarcelado a consecuencia de una intriga cortesana, su obra permaneció inédita y olvidada hasta 1885, fecha en que fue publicada en parte.

P. Gobetti