Verdadera Historia, Charles de Secondât de Montesquieu

Histoire véri­table]. Publicada en Burdeos en 1892 (en el vol. II de los Mélanges inédits) y más tarde, según nuevos manuscritos, en 1902, y en París en 1942 (por Louis Emié), esta obra de Charles de Secondât de Montesquieu (1689-1755) salió en edición crítica de Roger Caillois en los «Textes littéraires françaises» (Lille-Genève).

Aunque no pu­blicada por su autor, más de una vez fue retocada (existen tres redacciones distintas) y es notable porque vuelve al espíritu satí­rico que había guiado la concepción de las Cartas persas (v.); de la fecha de la composición sólo se sabe que la primera redac­ción es anterior a 1738 y que fué corregida varias veces en busca de un estilo cada vez más claro y casi epigramático. Según el texto publicado por Caillois, la historia, tras unas cuantas palabras de un librero para preparar al lector, se divide en cinco partes y trata en una forma autobiográfica de varias vicisitudes de metempsicosis de un espíritu en sus numerosas transformacio­nes y reencarnaciones en la Tierra. El tema de la metempsicosis ofrece, por tanto, mo­tivo de sátira para describir los ambientes más distintos de la sociedad francesa según esa actitud sonriente y burlona propia de Montesquieu. Además, refiriéndose con el título de la obra a la Historia verdadera (v.) de Luciano, el mismo librero, al presentar el nuevo trabajo, aconseja al público que compre el libro como si fuera una novela «si es que no juzga oportuno comprarlo como si fuera una historia».

Sin ningún preciso desarrollo narrativo, la historia empieza describiendo las aventuras de un indio, criado de un viejo gimnosofista que «lle­vaba cincuenta años cansándose para pro­curarse una transmigración feliz, y que con sus duras penitencias quería reducirse al solo pellejo, en este mundo, para que no le transformaran en el otro en algún animal vil». Habiéndose sacrificado en la hoguera su dueño, huye lejos para no verse obligado a cometer el mismo sacrificio, y pasa a ser­vir a varios personajes. Muerto por un marido celoso, empieza sus transmigracio­nes; éstas son innumerables, ya que la narración sigue durante cuatro mil años, y por concesión de los altos espíritus filosófi­cos podrá guardar el recuerdo de todas las varias fases. El escritor va deteniéndose de ambiente en ambiente, también bajo la presentación de una historia oriental, para enseñar el lado ridículo de la vida de so­ciedad, cuando, por ejemplo, indica los melindres de una señora hacia el perso­naje transformado en perrito y luego la adoración de que es objeto por parte de los egipcios al ser transformado en el buey Apis, y luego su ulterior naturaleza de ele­fante que mata a un rey indigno y ve al pueblo exultar de alegría por el aconteci­miento (Parte I).

Al volver a ser hombre, describe sardónicamente sus relaciones amo­rosas (II), y en nuevas transformaciones en mujer tiene ocasión para conocer más a fondo el contradictorio carácter de los hombres. Debe sufrir otras transformacio­nes, como la muy grave en eunuco, amén de llegar a ser en una ocasión señor del harén y por tanto ver que el antiguo señor, ahora eunuco a su vez, padece sus mismos sufri­mientos (III). Otras transformaciones ofre­cen la ocasión para describir con una nueva sátira los ambientes más distintos de la sociedad, imaginada también en Sicilia y en Nápoles según el mismo esquema prudencial y siempre literario de otras obras de la época (IV y V). En conjunto, la Histoire véritable pone de manifiesto la incansable curiosidad del observador de la sociedad francesa y a la vez al impecable estilista, aunque aquí y allí algo cansado de su propio dilettantismo: de todos modos, no son raras las bellas páginas dignas de antología por una energía y una genialidad que las acerca a las mejores de las Cartas persas.

C. Cordié